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Tres meses en funciones

Todos pensaban ganar, todos sabían que el panorama político cambiaría. Pero lo que ninguno imaginó, un resultado tan matemáticamente retorcido. Una nueva etapa política que no iba a ser fácil. Si queríamos hacer sufrir a los políticos, lo clavamos. Repartimos escaños de tal forma que la situación obligaba, y obliga, a negociar, y mucho, y no sólo con los de ideología similar. Y, para más inri, en un país con muy poca cultura política de gobiernos de coalición. También sacamos los colores a nuestro actual sistema del 78. Nadie se había planteado esto mientras PP y PSOE se alternaron tranquilamente en el poder. Territorio inédito. Primera vez que un candidato declina el encargo del Rey. Primera vez que un candidato no lo logra. El pacto PSOE-Ciudadanos, tan solemne como insuficiente. Ahora PSOE tira hacia Podemos, al que pide que se deje de vetos. Ciudadanos, hacia el PP. Les invito a ponernos a trabajar y manos a la obra. Y Rajoy, sigue sin mover ficha. "No me voy a rendir nunca". Ni tampoco a rendir cuentas. El Gobierno está en funciones y no tiene intención de someterse al control de un Parlamento que ya no controla y que piensa llevarle al Constitucional. Mientras tanto, las decisiones políticas, como proyectos de ley, siguen en punto muerto. Al menos, hay Presupuesto, a revisar, pero renovado, porque tiene pinta de ir para largo. Si para el 3 de mayo no hay presidente, elecciones para el 26 de junio, tras las que el Gobierno seguirá en funciones. Y las encuestas vaticinan un panorama similar.