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La capilla ardiente, instalada en su domicilio de Madrid

manuel fragacuatro.com

La familia ha declinado que fuese instalada en el Congreso de los Diputados

Fraga ha fallecido en su domicilio de Madrid a los 89 años de edad

La capilla ardiente de Manuel Fraga, fallecido a los 89 años, ha quedado instalada este lunes en el domicilio madrileño del expolítico y, por expreso deseo de la familia, a la misma sólo asistirán las personas más allegadas, han informado fuentes populares.
Como 'Padre de la Constitución' se barajaba la posibilidad de que, al igual que ocurrió con Gabriel Cisneros, la capilla ardiente fuera instalada en el Congreso de los Diputados. No obstante, la familia de Fraga ha declinado esta opción y ha optado por que la despedida del expresidente de la Xunta de Galicia se realice en su domicilio de Madrid, en el que falleció este domingo.
Las mismas fuentes han precisado que Manuel Fraga será enterrado este martes, 17 de enero, en Perbes, perteneciente al municipio de Miño (A Coruña), lugar en el que se encuentra la residencia familiar del presidente fundador del PP y donde pasaba sus vacaciones.
Tercer padre de la Constitución
Manuel Fraga es el tercero de los siete ponentes encargados de redactar la Constitución de 1978 que ha fallecido, después Gabriel Cisneros y Jordi Solé Tura. El exministro del régimen franquista, exdiputado, exsenador y expresidente de la Xunta de Galicia, que ha muerto a los 89 años, era el mayor de todos ellos.
Fraga fue una de las siete personas elegidas para la redacción del anteproyecto de Constitución, en su caso en representación de Alianza Popular (AP), junto a los centristas Cisneros, José Pedro Pérez Llorca y Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, el socialista Gregorio Peces-Barba, el comunista Solé Tura y el nacionalista catalán Miquel Roca.
De los siete ponentes, tres han fallecido en los últimos cuatro años. El primero fue Gabriel Cisneros, quien perdió la vida en julio de 2007 a la edad de 67 años. Representantes políticos de todos los colores lamentaron su muerte y el Congreso de los Diputados se encargó de instalar la capilla ardiente.