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La acusada del crimen de la heladería: "Soy un monstruo, llevadme a la Policía"

Los dos hermanos de María del Carmen Q.B., la mujer acusada de la muerte de un hombre de 62 años que fue encontrado sin vida el día 9 de enero de 2016 en un congelador de la heladería 'Otoño' del barrio de la Macarena de Sevilla, han asegurado que la acusada les llamó tras ocurrir los hechos y les dijo que era un "monstruo" y que "la llevaran a la Policía" para confesar el crimen.
Durante la segunda jornada del juicio con jurado popular que se celebra en la Audiencia Provincial de Sevilla, han declarado como testigos los dos hermanos de la acusada, a los que ésta llamó por teléfono desde una cabina tras ocurrir los hechos, y el jefe del Grupo de Homicidios de la Policía Nacional, entre otros.
En este sentido, la hermana de la imputada ha relatado que, el día 9 de enero de 2016, la acusada le llamó por teléfono y le dijo que fuera a recogerla porque "había pasado algo muy gordo", por lo que la recogió en su coche. "Se me sentó en el coche bebiendo de una botella de whisky", ha relatado, indicando que seguidamente recogieron a su hermano.
"Llevo toda la vida comiéndome marrones de mi hermana por sus problemas con el alcohol", ha indicado la hermana de María del Carmen, quien ha añadido que ésta "tenía la cara llena de moratones", además de rasguños en las piernas, y que ha asegurado que le preguntó sobre qué había pasado.
"BORRACHA COMO UNA CUBA"
Según han explicado, la acusada "no decía nada, sólo que era un monstruo, un bicho, que la llevásemos a la cárcel, que la llevásemos a la Policía que se iba a entregar, que la lleváramos al campo que se iba a pegar un tiro", todo ello "con la botella en la mano". "Era incoherente todo lo que decía y hacía", han aseverado.
Así, han añadido que, tras llevarla a un bar e invitarla a una copa, la acusada, que "estaba borracha como una cuba", accedió a decirles que "había un hombre muerto en la heladería y que había habido una pelea, que él le había tocado".
Finalmente, los hermanos de la acusada la llevaron a la comisaría de Policía de Dos Hermanas, donde confesó los hechos.
De su lado, el jefe del Grupo de Homicidios de la Policía Nacional ha relatado que el día 9 de enero se trasladó hasta el lugar de los hechos y colaboró en la extracción del cadáver del congelador, donde se encontraba "oculto con unos carteles publicitarios" y junto con una bolsa que contenía decoración navideña y dos cables.
Según ha explicado, el cuerpo de la víctima presentaba una marca de un surco en el cuello "propia de un estrangulamiento a lazo". Se trataba "de una marca muy definida", ha aseverado el responsable policial, que ha añadido que, asimismo, el cuerpo presentaba un golpe en la cabeza y fue hallado sin zapatos, teléfono móvil, cartera ni llaves.
Respecto a cómo fue encontrado el cuerpo, ha precisado que "se trata de la posición de alguien que se pone cómodo para dormir", a lo que ha añadido que, en la heladería, encontraron un vaso "que olía a whisky" y una botella de agua con restos de whisky, mientras que en la basura hallaron una botella de vino tinto, además de efectos del fallecido, prendas de ropa y la figura de Buda con la que supuestamente la acusada golpeó al finado.
Tras indicar que el moratón que presentaba la acusada en un ojo se habría producido con anterioridad al crimen según los testigos, el responsable policial ha aludido a la declaración de la imputada, que dijo que, estando en el interior de la heladería, hubo una "discusión" entre ambos que derivó en una pelea en el marco de la cual ella le golpeó "con el palo de una sombrilla".
"DESPROPORCIÓN DE FUERZAS OBJETIVA"
Según manifestó la acusada, a consecuencia del golpe la víctima cayó al suelo, "cree que inconsciente o muerto", momento en el que "le viene el agobio y pierde el conocimiento", lo que "suele pasar en las declaraciones que faltan a la verdad", ha indicado el jefe de Homicidios, que ha precisado que en la heladería había "algunas manchas de sangre" y también una fregona "manchada de sangre como de haber limpiado" el lugar.
A su juicio, se produjo una "lucha" entre ambos con una "desproporción de fuerzas objetiva", dado que la víctima era un hombre "bajito, delgado, mayor" y la acusada "es muchísimo más corpulenta y fuerte", señalando que "no quedó ninguna muestra objetiva de que él se hubiera defendido del estrangulamiento".
La Fiscalía solicita para la imputada ocho años y medio de prisión por un delito de homicidio con las atenuantes de confesión, por haber acudido a la Comisaría de Dos Hermanas inculpándose del crimen, y la de hallarse bajo la influencia de las bebidas alcohólicas.
De su lado, las dos acusaciones particulares que representan a los cinco hijos y a la mujer de la víctima piden para la acusada 20 años de cárcel por un delito de asesinato, ya que entienden que no hubo pelea previa y que se trató de "una paliza fenomenal" protagonizada por una mujer que "es violenta".
De su lado, la abogada de la imputada pide un máximo de cinco años de cárcel para su patrocinada, para la que "no pasa ni un sólo día sin que se arrepienta profundamente de lo sucedido", que ha enmarcado en una pelea protagonizada por dos personas "pasadas de copas" y tras una relación sexual consentida. "No estaban rezando el Rosario", ha sentenciado.