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Un exalto cargo valenciano admite que se llevó una "gratificación" de 400.000 euros por subir precios

Afirma que el dinero le llegaba en "sobres" o a través de "cajeros" y que Cuesta le ofreció comprar "lingotes de oro"
Ignacio Bernácer, exjefe de Explotaciones de la Entidad Pública de Saneamiento de Aguas Residuales (Epsar), ha contribuido este miércoles a desvelar el entramado de Emarsa y ha confesado los hechos, al reconocer ante el tribunal juzgador que se llevó una "gratificación" de 400.000 euros por incrementar las partidas de lodos en la empresa pública y ha explicado que el dinero le llegaba en numerosas ocasiones "en sobres" a su despacho. Ha implicado a su entonces jefe, José Juan Morenilla, y al expresidente de Emarsa y exvicepresidente de la Diputación de Valencia, Enrique Crespo.
Bernácer ha comparecido hoy ante el tribunal que juzga la pieza principal del caso Emarsa --procedimiento en el que se ha investigado un supuesto desfalco de más de 25 millones de euros en la gestión de la depuradora de Pinedo (Valencia)-- y ha respondido únicamente a las preguntas formuladas por la Fiscalía y por su letrado. Al inicio de la vista, el exgerente, Esteban Cuesta, ha tenido que salir para que se le practicara un examen forense.
El acusado, farmacéutico, ha explicado que en marzo de 2005, su entonces jefe, José Juan Morenilla, le comunicó que había mantenido una reunión en la Conselleria --en la que también estuvo Crespo y Cuesta, junto al entonces conseller-- y le indicó que estudiase la posibilidad de aumentar los costes de financiación de Emarsa porque la empresa "tenía siempre problemas económicos".
Tras estudiarlo, llegó a la conclusión de que podían aumentar tres partidas, una de ellas, el presupuesto de lodos, y pasar de pagar seis euros la tonelada a 30. Como recompensa, ha expuesto que Morenilla le llamó a su despacho y le dijo que le había visitado Cuesta y le había ofrecido una "gratificación" por el incremento en la financiación.
"Ese dinero que me iban a dar procedería de la partida de los lodos", ha expuesto. "Era la primera vez que me hacían un ofrecimiento así", ha dicho. Ha indicado que Morenilla también se llevo dinero por esta gestión. "A mí me chocó, pero no me lo planteé. Me equivoqué. Tenía que haber dicho que no, pero en ese momento pensaba que me podía venir bien", ha explicado al tribunal. "Me dieron 400.000 euros", ha dicho, y el dinero le llegaba inicialmente en sobres que portaban "entre 2.000 y 5.000 euros".
"Cuesta venía a la entidad, a partir de septiembre de 2005, y traía sobres con dinero y nos los entregaba. Primero en el despacho de Morenilla, y luego en el mío. Yo se los daba a mi jefe", ha relatado. Con el paso del tiempo, su jefe le volvió a pedir que revisara los planes para incrementar más el presupuesto de Emarsa, con lo que supervisó de nuevo las partidas y propuso que la gestión del destino de lodos la llevase también la entidad. Así, el precio por tonelada podía aumentar hasta los 42 euros.
"Era 2007. En ese marco, yo ya estaba metido en lo que estaba metido", ha aseverado. Se aprobó este plan y siguieron los pagos tanto a él como a Morenilla. También a partir de entonces, Cuesta les propuso usar tarjetas de crédito para obtener el dinero en lugar de aportárselo en sobres. Así, a principios de 2008 se presentó en la entidad con dos tarjetas "con los correspondientes números PIN y a nombre de Jorge I. Roca". Les comentó que podían ir sacando dinero de los cajeros hasta que se agotara el saldo. "Y eso es lo que hice", ha manifestado.
"Podíamos sacar hasta 500 euros al mes. Cuando se acaba el saldo, se reponía y seguíamos sacando. Esto fue hasta 2009", ha afirmado. Las tarjetas las mantuvieron hasta que Morenilla le comentó que se iba a liquidar a Emarsa por pérdidas y fue Cuesta a la empresa a recogerlas.
TARJETA ENGANCHADA DE CRESPO
Bernácer ha explicado que presupone, "por los comentarios", que Crespo también recibía estas "gratificaciones". "Crespo hizo abiertamente algún comentario de que se le había quedado la tarjeta enganchada en el cajero y también preguntaba cuándo iban los camiones para cobrar", ha indicado, al tiempo que ha agregado que Cuesta le comentó alguna vez que iba al Ayuntamiento de Manises a "darle el dinero a Crespo".
La hermana de Cuesta, ha añadido, se ocupó también durante un tiempo de extraer el dinero de los cajeros y llevarlo a la Epsar. "Nos traía el sobre con el dinero y el justificante de las extracciones", ha afirmado.
Por otro lado, ha señalado que le propusieron abrir una cuenta en Andorra y, además, Cuesta le preguntó si querían comprar lingotes de oro. "Siempre nos lo comentaba Cuesta", ha apostillado el acusado.
ADOLFO POLO Y LOS LODOS
Previamente a Bernácer ha prestado declaración ante el tribunal el exjefe de area medioambiental en Emarsa, Adolfo Polo, quien ha manifestado que en 2009 decidió asociarse con otro acusado, José Luis Sena, para crear una empresa porque tenían miedo a que se quedasen sin trabajo en la entidad. Así, constituyeron Iris Tractaments, empresa que realiza trabajos para Notec y que luego esta última facturaba a Emarsa.
En este punto, se le ha preguntado si era consciente de que Notec cobraba a Emarsa 42 euros la tonelada de lodo frente a los 18 que le pasaban ellos, y ha respondido que "no, en ningún caso". "Pensaba que eran 21 ó 22 euros. Yo preguntaba a Sena si era todo legal y me decía que sí", ha aseverado. Pese a este incremento de Notec, el acusado ha asegurado que el único trabajo que hacía esta empresa era informes, pero el trabajo de campo no.
En este sentido, al acusado se le ha interpelado si sabía que Notec cobró a Emarsa cuatro millones de euros por este servicio pese a que el coste que supuso para Iris ascendía a 900.000 euros, y ha manifestado que "no". Ha afirmado que esta diferencia de dinero "no tiene explicación". "No sabía que facturaba 42 euros la tonelada. Lo supe en la instrucción", ha defendido.