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El empresario Roca Samper dice que su función era hacer "sobrefacturación" y sacar el dinero de Emarsa para repartirlo

Jorge Ignacio Roca Samper, empresario fugado y acusado en el caso Emarsa, ha contribuido a desvelar el entremado de los lodos de la empresa pública Emarsa: "Mi principal función era hacer sobrefacturación y sacar el dinero para repartirlo", ha aseverado. Su comisión era el IVA, el 16 por ciento.
Roca se ha pronunciado así en su declaración en la octava sesión del juicio por la pieza principal del caso Emarsa, procedimiento en el que se ha investigado un supuesto desfalco de más de 25 millones de euros en la gestión de la depuradora de Pinedo (Valencia). Huyó de la justicia tras conocerse el caso Emarsa y fue arrestado en Moldavia en el año 2015 y extraditado a España.
El fugado ha explicado que otro empresario, Jorge Borrás, como conocía sus "capacidades", le pidió que emitiera facturas falsas para Emarsa y que se quedara una comisión, propuesta que aceptó. "Para mí, era una empresa privada", ha señalado en varias ocasiones. "Era una empresa a la que tenía que sobrefacturar. Hay que facturar tantas toneladas a tantos euros, me decían", ha manifestado.
Roca, quien antes de facturar para Emarsa se dedicaba a temas de inmobiliaria, construcción y asesoría, ha explicado que solo ha estado en una ocasión en la depuradora de Pinedo y que su interlocutor con la empresa pública era Borrás. "Cuando Emarsa me ingresa el dinero, lo extraigo de la cuenta y se lo doy a Borrás. Así estuve durante tres años hasta que propuse hacerlo mediante tarjetas bancarias", ha aseverado.
Con el tiempo, Emarsa se convirtió en su principal cliente. "Suponía el 80-90% de la facturación de mis empresas", ha señalado. El empresario, quien ha aclarado que no tenía "ni idea" del tema de los lodos, ni cómo se recogían ni quién lo transportaba, ha dicho que solía llevar a Valencia mensualmente entre 200.000 y 300.000 euros, y sabía que estas cantidades no eran solo para una persona.
Al establecer el sistema de tarjetas bancarias se enteró de que había cuatro personas "principales" que debían cobrar "lloviera o no" tres euros por tonelada, aunque no ha especificado quiénes: "Esos eran sagrados". Por otro lado, había otros que cobraban un euro, entre los que ha citado al empresario Adolfo Polo o el ex director financiero de Emarsa Enrique Arnal.