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Las obligaciones del ganador de las elecciones en Andalucía

Bandera de AndalucíaEfe

Los andaluces no sólo votan a su próximo presidente, sino que con sus papeletas escribirán una importante página en la historia política de España. Es la décima vez desde 1982 que se celebran los comicios autonómicos en Andalucía, y en cada una de estas citas el Partido Socialista ha gobernado, no siendo siempre la fuerza más votada, pero si demostrando siempre un músculo histórico que mañana se pone a prueba. En sus cierres de campaña vimos dos modelos distintos de pedir el voto. PP, PSOE e IU, que durante 15 días han apelado a nuevas fórmulas para escenarios conocidos. Y los llamados partidos emergentes, Podemos, Ciudadanos y UPYD que ofrecen un formulas realmente parecidas, pero que piden paso en la escena política.

Una campaña en la que ha pesado mucho la receta de cada formación para reactivar la economía. La crisis y su incipiente recuperación se han medido estadística, anímica y sociológicamente. Los resultados, serán un reflejo en forma de recuento electoral de la foto fija que se construye con las historias personales de seis millones y medio de andaluces que tendrán derecho a voto. Historias muy parecidas a las del resto de los españoles, pero con unas circunstancias particulares, que obligarán al vencedor a volcar sus esfuerzos en cumplir con tres obligaciones:
La primera obligación será intentar reducir las insoportables cifras de desempleo. Andalucía tiene una tasa de paro del 34% mientras que la media nacional es del 24% Una fuga de talento que ha convertido una comunidad receptora de inmigración en una comunidad de jóvenes emigrantes, muchos de ellos con alta capacitación profesional. El paro juvenil ente los menores de 25 años roza el 60%. Además la degradación del tejido industrial y una gran dependencia del sector servicios que aporta un 65% del PIB de la comunidad.

Lo segundo que tendrá que encarar el partido, o la coalición que gobierne Andalucía será recuperar la credibilidad en las instituciones, estableciendo mecanismos de transparencia que eviten situaciones como la actual, en la que un millar de imputados están pendientes de explicar sí el uso de 6.000 millones de euros fue el correcto. 

Y la tercera tarea que tendrá por delante el vencedor de las elecciones será rediseñada el estado del bienestar, para hacerlo sostenible y garantizar que responde a las necesidades de los que han sufrido los efectos de la crisis. En esto empleará buena parte de su tiempo. Actualmente sólo en la administración andaluza trabajan 658.428 empleados públicos que se sustentan con parte de los 29.600 millones de presupuesto aprobado para el año 2015. Un 17% de los pensionistas españoles es andaluz y son muchos los servicios públicos articulados a causa de la demanda existente, consumiendo los consiguientes recursos. El mantenimiento de las prestaciones sanitarias, educativas y sobretodo sociales y desinflar el descontento de algunos colectivos de funcionarios y usuarios tendrá que ser una tarea preferente de la persona que ocupe el Palacio de San Telmo a partir de ahora.

Tres obligaciones que son el denominador común de las propuestas de todos los partidos, que ya han ofrecido sus recetas a los ciudadanos, y que mañana se enfrentan a un examen frente a un electorado muy indeciso. De la reflexión de cada uno y de su decisión de voto saldrá el esquema político, estable o inestable, que podría repetirse en las elecciones municipales de mayo y en las generales de otoño. Por todo esto, la cita no será una noche más de elecciones, sino que es el reflejo en votos y escaños de una Andalucía que marcara el camino de un año lleno importantes citas electorales.