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Vecinos de Barcelona impulsan un sindicato de inquilinos para exigir alquileres asequibles

Barcelona se planta ante los alquileres abusivos: vecinos impulsan un sindicato de inquilinosEFE

Vecinos de Barcelona se han organizado para crear un sindicato de inquilinos para defender el derecho a la vivienda y exigir un alquiler "asequible, estable, seguro y digno". Pretenden combatir la "burbuja inmobiliaria que ataca" la ciudad.

El sindicato, llamado 'Sindicat de Llogaters', hará su presentación pública el próximo viernes, y nace "como una iniciativa transversal, pero con una clara conciencia política y colectiva", según su manifiesto.
"La problemática del alquiler no es consecuencia solo de una ley contraria a los derechos de inquilinos e inquilinas. Queremos también combatir esta nueva burbuja inmobiliaria que ataca nuestra ciudad", advierte el colectivo.
Señala que, a nivel internacional, los precios y condiciones del alquiler se negocian colectivamente con sindicatos de inquilinos similares, iniciativa que también se está impulsando en Madrid, con un sindicato de inquilinos que anima en su cuenta de Twitter a sumarse al proceso el 12 de mayo, en contra de "la violencia inmobiliaria".
El sindicato de la capital catalana, que recuerda que la mayoría de desahucios son por impago del alquiler, pide proteger el uso residencial de la vivienda por encima del "uso económico o especulativo", por lo que exige combatir procesos de presión turística y gentrificación.
INCIDIR EN EL SECTOR
Aboga por aglutinar a los vecinos que viven de alquiler --cerca de un 30% en la ciudad-- o quieren hacerlo para reivindicar conjuntamente sus derechos e "incidir en todos los ámbitos administrativos y de gobierno".
Avisa de que la "precarización general" de las condiciones laborales multiplica el riesgo de exclusión residencial, ya que el precio medio de los pisos en la ciudad es de 801 euros, mientras uno de cada tres trabajadores cobra menos de 843, según el sindicato.
Pide movilizar pisos vacíos y ampliar el parque público de alquiler social, y defiende que la huelga de alquileres de 1931 --cuando ciudadanos dejaron de pagarlos temporalmente-- "recuerda que la defensa de los derechos de los inquilinos no es una experiencia nueva".