Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

El Supremo da el primer paso para sentar en el banquillo a Homs por la consulta del 9-N

Homs declara ante el Supremo por su papel en el 9-NEFE

El Tribunal Supremo ha puesto fin a la instrucción de la causa en la que investiga al actual diputado y exconseller de Presidencia de la Generalitat de Cataluña Francesc Homs en relación con la consulta del 9-N, en la que se le investiga por supuestos delitos de prevaricación y desobediencia al entender que actuó de forma "arbitraria" y contraria a derecho al desobedecer la suspensión del Tribunal Constitucional.

El magistrado de la Sala II Andrés Palomo del Arco ha dictado auto de transformación de las diligencias previas en procedimiento abreviado y apunta en un auto de 33 folios que la participación en los hechos de Homs "indiciariamente y con la calificación provisional que merece esta fase de la investigación, son constitutivos de delitos de desobediencia y prevaricación administrativa".
"No suspendió ninguna de las actuaciones ni actos que se desarrollaban para la celebración de dicha consulta ni siquiera los que dependía directamente del Departament de la Presidencia, del que era titular, a pesar de ser consciente de la suspensión acordada por el Tribunal Constitucional y la consecuente inviabilidad de su celebración", apunta el magistrado.
En su acto da un plazo de diez días a la Fiscalía para que solicite la apertura de juicio oral formulando escrito de acusación o bien el sobreseimiento de las actuaciones.
Entre otros indicios, cita la indicación que el entonces conceller Homs dio para contestar a una carta que había remitido T-Systems, empresa a la que se habían encargado diversas tareas de tratamiento informático en relación la consulta del 9-N, y que preguntaba si la suspensión acordada por el Constitucional afectaba a esos trabajos.
La contestación instada por Homs fue que, tras consultar a los servicios jurídicos de la Generalitat (lo cual no había hecho), los servicios o actividades que proveía T-Systems no estaban explícitamente afectados por la providencia del Constitucional.
Para el magistrado instructor, las resoluciones de Homs fueron “arbitrarias, omisivas y activas, contrarias absolutamente a la Constitución, por cuanto desapoderada la Generalitat de la potestad para llevar a cabo la competencia que cuando menos tácitamente afirmaba sobre el ‘proceso participativo’ que culminaba con la consulta; tales resoluciones y disposiciones, fuere cual fuere su contenido, contrariaban de modo grosero el ordenamiento jurídico; y no sólo de legalidad ordinaria, sino el constitucional, al resultar carentes de todo soporte competencial, en ese momento inexistente, e imponer su propia voluntad sobre la del órgano constitucional, al que expresamente se le atribuye y obliga el dictado de la suspensión”.
En ese sentido, el instructor recuerda que la suspensión por el TC era obligada, de acuerdo a la Carta Magna, una vez que había sido impugnada la convocatoria por el Gobierno.
Añade que supuso además “una suplantación del poder constituyente, al hacer prevalecer la voluntad propia (aún cuando se diga depositaria de un difuso mandato ciudadano, carente igualmente de ese carácter constituyente) con desprecio deliberado de la resolución que le suspende la potestad para desenvolver el ‘proceso participativo’, dictada por el órgano a quien el constituyente encomendó tal tarea y control”.
“Resoluciones y disposiciones pues –dice el auto--, injustas, contrarias a derecho realizadas y dictadas a sabiendas, con plena conciencia de su ilicitud, pues se reconoce por el aforado, que aunque afirmaba al Centro de Telecomunicaciones y Tecnología de la Información la existencia de esas consultas, no realizó consulta a órgano consultivo alguno, al tiempo que indicaba expresaba a este Centro que la actividad relacionada con la adecuación informática precisa para la consulta no estaba afectada por la suspensión acordada por el Tribunal Constitucional”.
Eso dice el auto respecto a los indicios de prevaricación. En cuanto a los de delito de desobediencia, el instructor recuerda que castiga a las autoridades o funcionarios públicos que se negaren abiertamente a dar el debido cumplimiento a resoluciones judiciales, decisiones u órdenes de la autoridad superior, dictadas dentro del ámbito de su respectiva competencia y revestidas de las formalidades legales”.
Y agrega: “Toda la exposición sobre el delito de prevaricación es reveladora del desacato al Tribunal Constitucional que integraba la conducta del aforado, haciendo caso omiso de su resolución”.“El mandato de suspensión es notificado, es publicado en el BOE, se admite que vincula y que la consulta no puede celebrarse si no se alza al formular recurso de aclaración; y pese a ello, de manera abierta, obstinada y pertinaz, nada se suspende, sino que el ‘proceso’ se sigue impulsando, entre otros por el referido aforado y la consulta se celebra”, dice el juez.
El auto del juez Palomo del Arco recuerda que el pasado 22 de noviembre el Pleno del Congreso autorizó al Supremo a la inculpación formal de Homs. El auto del juez es recurrible