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Ratifican los informes que determinan la altura del principal acusado de haber disparado en el atraco de Yuncos (Toledo)

Los especialistas del Departamento de Ingeniería Informática del Servicio de Criminalística de la Guardia Civil han ratificado el informe pericial en el que se examinaban las pruebas antropométricas --las medidas del cuerpo-- del principal sospechoso de haber disparado al guardia civil Román David Gómez, que resultó herido de bala y quedó en silla de ruedas en el atraco cometido en Yuncos (Toledo) en octubre de 2013.
Esta ha sido una de las pruebas analizadas en la quinta sesión del juicio celebrado en la Audiencia Provincial de Toledo, donde este lunes han testificado también los médicos forenses y el perito psicólogo en referencia a los exámenes realizados a la otra agente presente en el atraco, E.F.A.O, y los facultativos médicos que atendieron al procesado A.G.C.R. en diciembre del 2013, después de haber sido detenido.
El resultado del informe pericial sobre la medidas, tras el estudio de las imágenes de dos vídeos de los días 4 y 5 de octubre --día del atraco-- en el establecimiento donde ocurrieron estos hechos, ha determinado que existe "compatibilidad" en la altura de uno de los tres principales acusados de haber cometido el atraco y de haber disparado al agente, J.M.C.P., que alcanza los 180 centímetros.
Este acusado ha reconocido haber acudido a dicho supermercado a comprar el día anterior al atraco, aunque el escrito del Fiscal describe que esta actuación tenía la finalidad de "perfilar los últimos detalles necesarios para la ejecución del plan", tales como comprobar la hora de cierre, la ubicación de las cajas, oficina y funciones asumidas por cada uno de los diferentes empleados.
Asimismo, han corroborado que la altura de los otros dos principales sospechosos de haber cometido este atraco, A.G.C.R. --quien ha reconocido su participación en el robo y ha desvinculado a los otros dos de los actos cometidos en este juicio-- y M.A.S.D., es similar, con un margen de tres centímetros, a las estimadas de los otros dos sujetos que aparecen en el vídeo durante el atraco.
Se trata de una técnica que estos especialistas realizan con un 'software' avalado internacionalmente para determinar la altura de los atracadores. No obstante, han insistido en la "imposibilidad de identificación" de los sospechosos con este tipo de prueba, ya que debido a las máscaras que portaban no se puede hacer un reconocimiento facial de los atracadores.
"NO HABÍA ALTERACIÓN EN EL DISCURSO" DE A.G.C.R.
También, los facultativos encargados de examinar a A.G.C.R. en urgencias en diciembre de 2013, tras ser procesado, han ratificado el informe emitido en el que justifican el tratamiento que le administraron para paliar el síndrome de abstinencia por consumo de drogas que pudiera tener el acusado, que ya acudió medicado a esta consulta en la que ya estaba detenido.
En concreto, han afirmado que el acusado ya estaba medicado en el momento de acudir a esa consulta, aunque no han precisado con qué ni si estaba registrado en el Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (Sescam) este tratamiento, el cual podía durar 24 horas (tiempo en el que prestó declaración por estos hechos).
También han señalado que le suministraron diazepam de manera intramuscular y le recetaron tranxilium 15 para los dos siguientes días, en los que paciente reconoció en su declaración la participación en estos hechos de los otros acusados, a quienes exculpó de haber participado en ellos el pasado martes, en la primera sesión de este juicio oral.
"LA DEPRESIÓN DE LA GUARDIA CIVIL APARECE CUANDO SE INCORPORA AL TRABAJO"
Por otra parte, los médicos forenses que examinaron al guardia civil que resultó herido por un disparo, y quedó parapléjico, han corroborado que el balazo que entró por el cuello del agente pudo "haberle matado".
Asimismo, han expresado, de la otra agente presente en el suceso, incapacitada permanentemente para ejercer sus labores en el Cuerpo a consecuencia de estos hechos, que el primer diagnóstico de ésta fue el de estrés postraumático, el cual tiene "tres o cuatro meses de fase aguda y después aminora, quedando ansiedad y depresión".
En este sentido, el perito ha puntualizado que su hipótesis es que la depresión que registró "viene en el momento en que vio que no puede incorporase al trabajo" y ha considerado que la conducta evitativa de enfrentarse a sus compañeros tras el atraco "no tiene que ver con estos hechos" y sí con la "reacción social" que afecta a la guardia civil de que un compañero sea héroe y ella cobarde". "No critico su actuar, es de esperar que en circunstancias extremas las personas reaccionen de esta manera", ha reflexionado el perito.