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Rajoy, con el viento de popa

Animoso y bronceado (la caminata por Senegal se ha hecho notar), Rajoy aterrizaba en Valencia. Casualidad. O no, que diría él. Probablemente no. A 19 días del 24 aún no es campaña pero lo parece, y el PP en lo que fue una plaza fuerte presenta puntos débiles. El último, el escándalo Rus. Del ya ex presidente de la diputación ni sombra, solo Fabra y Rita como escoltas en la visita a esta fábrica textil en la que ¡magia! gracias al láser hacen que un vaquero nuevo parezca viejo. Lo contrario de lo que pretende el PP. Y no solo el PP. Rajoy, en modo candidato, dejándose llevar se ha llevado escudo y firma grabados en tela como recuerdo. Siguiente escala, Valencia capital. Un nutrido auditorio; un escenario espléndido, aunque pelín incómodo por el viento que sacudía los papeles de los oradores; en los discursos Fabra entonaba el mea culpa, dejaba para Rajoy la parte buena. Presumir de los datos de empleo, del viento que, ése sí, ahora sopla a su favor.