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Nadia Murad pide ayuda para que los yazidíes puedan volver a Nínive y Sinjar y avisa: más de 3.000 siguen bajo DAESH

La víctima y activista yazidí Nadia Murad, premio Sajarov de los Derechos Humanos, ha pedido este miércoles en Madrid ayuda de la comunidad internacional para que esta minoría religiosa, masacrada por el Estado Islámico (DAESH), pueda volver a sus lugares de origen, en particular en las regiones de Nínive y Sinjar.
Es más, ha reclamado a la comunidad internacional que ejerza "presión sobre las autoridades iraquíes y del Kurdistán" para que tomen más medidas de protección y garanticen los derechos de las minorías.
Murad, que llamó la atención del mundo con su relato de las torturas y violaciones que sufrió durante los tres meses que estuvo en manos del autodenominado 'Califato', ha avisado de que más de 3.000 mujeres y niños siguen "secuestrados" en territorios que aún están bajo control de DAESH.
Y ha alertado de que, además del grupo terrorista, hay "muchos grupos políticos y militantes que compiten para controlar las zonas" pero no tienen en cuenta los derechos de los yazidíes ni de las minorías cristianas. "Los yazidíes, como los cristianos, no tenemos voz, somos débiles, frágiles, no tenemos ningún tipo de defensa, por ello llamamos a la comunidad internacional para apoyar y ayudar a las minorías oprimidas, tanto en Irak como en todo Oriente Medio", ha dicho.
Murad, que ahora vive en Alemania, ha intervenido en la inauguración de la segunda Conferencia internacional sobre víctimas de violencia étnica y religiosa en Oriente Medio y ha propuesto a la comunidad internacional crear "zonas seguras" en Nínive y en Sinjar para que las "minorías frágiles" puedan vivir en paz, además de pedir la liberación de los yazidíes que siguen en manos de DAESH.
Según el arzobispo caldeo de Basora, Habib Hermiz Jajou Al Nawfali, apenas un 10 o un 20 por ciento de la población de Nínive ha podido volver a sus casas, porque tienen miedo por la falta de seguridad y necesitan ayuda humanitaria.
Al Nawfali ha alertado de que además de DAESH hay otra gente "extremista con mente criminal" y líderes religiosos que difunden discursos de odio y ha apostado por una reforma de la educación que haga hincapié en el respeto entre ciudadanos y entre religiones y facciones religiosas.
También ha pedido una reforma de la Constitución iraquí, que garantice los derechos de todos, y una ley que penalice a los individuos y organizaciones que financien el terrorismo o lo alienten. "Esto debería ser considerado un crimen contra la humanidad, porque amenaza a todo el mundo", ha dicho.