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Margallo: "Hacemos esfuerzos que los países del norte no hacen por proteger las fronteras"

José Manuel García-MargalloEFE

El ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, José Manuel García Margallo, ha pedido a la Comisión Europea que, a la hora de repartir a los demandantes de asilo entre países, no "imponga" unos criterios que corresponden "a la realidad de los países del norte frente a los del sur", porque España está haciendo "esfuerzos que ellos no están haciendo para proteger las fronteras de todos".

Margallo ha defendido los recelos del Gobierno ante la propuesta de reparto de refugiados presentada por Bruselas y, junto a los esfuerzos que hace España en control de fronteras e integración de inmigrantes, ha esgrimido la tasa de paro. A su juicio, no tiene sentido que un país como España, con un 23 por ciento de paro, tenga que acoger un porcentaje de refugiados mayor que otros "con pleno empleo y cosas que ofrecer".
En entrevistas en Onda Cero y Cadena Ser recogidas por Europa Press, el ministro ha argumentado que, aunque los refugiados se distingan de los inmigrantes en que huyen de la guerra o la persecución, una vez en el país de acogida tienen las mismas necesidades y hay que darles "trabajo, educación y sanidad, porque son personas humanas".
"Hay que atenderlos, porque si no son objeto de explotación por las mafias, por empresarios que quieren contratarlos para ahorrarse Seguridad Social y pagar sueldos bajos. Si no tienen trabajo y vivienda están en condiciones realmente miserables", ha proseguido.
Margallo ha hecho hincapié en que la propuesta de Bruselas es "embrionaria" y "no está suficientemente elaborada, así que le ha pedido a la Comisión "que concrete", porque habla de porcentajes cuando "las personas son personas y hay que atenderlas una por una".
Bruselas ha planteado que España acoja a 1.549 personas dentro de un programa para acoger de manera legal a demandantes de asilo y, además al 9,1 por ciento de los demandantes de asilo que tengan que ser reubicados desde los países más afectados por la presión migratoria (Italia, Grecia y Malta), y eso es lo que el Gobierno quiere ver concretado en cifras absolutas.
Sobre este asunto, ha puntualizado además que la mayoría de los que llegan a Italia no vienen de países en conflicto --ha mencionado Eritrea, Níger o Somalia--, de manera que no son asilados, sino que huyen "del hambre".
Para el Gobierno español, en la propuesta de Bruselas no están bien contemplados el paro de cada país y el esfuerzo realizado para contener la inmigración e integrar a los inmigrantes, que sólo ponderan un 10 por ciento cada uno, mientras la renta y la población ponderan un 40 por ciento. España, ha dicho, dedica "recursos ingentes" a "taponar" las vías de inmigración desde Marruecos, Mauritania y Senegal.
Margallo no ve contradicción en subrayar la recuperación económica que vive España y esgrimir el problema del paro en este asunto, porque "las dos realidades son ciertas". "Estamos dedicando muchos recursos a mantener la paz, a mediación, a control de fronteras, a la integración de inmigrantes y a crear empleo para españoles y no españoles, pero los recursos no son infinitos", ha zanjado.
En todo caso, el jefe de la diplomacia ha puntualizado que este asunto no se ha tratado aún en profundidad en el Consejo de la UE, que este lunes dio el primer paso para lanzar su misión militar para combatir a las mafias de tráfico de inmigrantes.
MUCHOS FLECOS POR CERRAR EN LA MISIÓN MILITAR
Según ha dicho, la operación diseñada descarta totalmente enviar tropas terrestres a Libia pero, a su juicio, no excluye la opción de hundir o destruir barcos en alta mar. Dejando claro que en ningún caso se destruiría un barco con personas a bordo --"es puro sentido común"-- ha explicado que se pretende desviar los barcos, destruirlos o "cualquier otra medida que sea apropiada", un término que hay que perfilar entre otros "muchos flecos" antes de que se lance la misión en junio.
Margallo ha subrayado que se trata de combatir a las mafias en todos los ámbitos y ha explicado que para la primera fase, la identificación de los barcos, no se necesita ningún 'paraguas' legal internacional, sino que basta la Ley del Mar. Lo mismo sucede con la segunda fase, "abordar, capturar o desviar barcos" en aguas internacionales.
En cambio, para destruir o capturar barcos en aguas libias, o para destruir sus bases de aprovisionamiento o reparación en tierra, sí hace falta una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU o una petición de las autoridades legítimas libias.
MISIÓN BAJO EL CAPÍTULO VII DE LA CARTA DE LA ONU
En este punto, ha explicado que la semana pasada se consiguió que Estados Unidos acepte una misión amparada en el Capítulo VII de la Carta de la ONU (sobre acciones ante amenazas a la paz), y no en el VI (arreglo pacífico de controversias), lo que "permite actuaciones más duras". No obstante, es posible que Rusia la vete.
Paralelamente, ha aludido a las negociaciones, impulsadas por la ONU, para forjar un Gobierno de unidad nacional en Libia que represente tanto al de Tobruk como al de Trípoli. Si no se consigue, ha añadido, cree que habrá que "empezar a considerar" como gobierno legítimo al de Tobruk, que ganó unas elecciones, aunque ha admitido que esto "no está resuelto".
En cualquier caso, ha incidido en que la UE debe poner fin a las tragedias de los inmigrantes en el Mediterráneo y también al "agujero negro" en que se ha convertido Libia, donde el "vacío" de poder está siendo aprovechado por las mafias y se está convirtiendo en una "amenaza para todo Occidente en muchos sentidos", desestabilizando Túnez, Egipto, Malí y Níger.