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La Cumbre de Veracruz concluye con el objetivo de impulsar la movilidad del talento

La XXIV Cumbre Iberoamericana de Veracruz ha concluido con el compromiso de impulsar la movilidad de estudiantes, profesores, investigadores y otros profesionales por los países de la región, prestando atención a que estos intercambios no provoquen una fuga de cerebros hacia los países más desarrollados, como teme Venezuela. España considera un "éxito" la refundación de este foro, que pasa a celebrarse con periodicidad bienal y se centrará en la cultura, la educación y la cohesión social.

Los jefes de Estado y de Gobierno de América Latina, España, Andorra y Portugal han decidido dar un mandato a la secretaria general iberoamericana, Rebeca Grynspan, para que empiece a trabajar en estos proyectos, a los que se adherirán de forma voluntaria los países que así lo deseen, como sucede con todos los programas que surgen de estas cumbres.
El único programa que se pondrá en marcha en 2015, en versión piloto, será el Pablo Freire para el intercambio de profesores con el objeto de mejorar su formación.
Los líderes también han encargado a Grynspan que estudie la viabilidad de facilitar periodos de prácticas en empresas iberoamericanas para mejorar las oportunidades de inserción laboral de los jóvenes.
En la cumbre, los líderes latinoamericanos han aceptado aumentar la cuota que pagan a la Segib (el órgano que sirve de apoyo a la organización de las cumbres y da seguimiento a los programas de cooperación iberoamericanos) del 30 al 35 por ciento durante 2015 y 2016, para que la Península Ibérica (España, Portugal y Andorra) baje la suya del 70 al 65 por ciento. El plan es que en 2017 se vuelva a revisar el reparto de cuotas para pasar a un 60 por ciento (Península Ibérica), 40 por ciento (América Latina).
De esta manera, en el horizonte de 2018 España se ahorraría unos 400.000 euros en su cuota a la Segib, que en la actualidad asciende a unos 4 millones de euros. También se ha decidido descentralizar esta organización, para que sean las oficinas regionales las que asuman parte de la carga de trabajo que se lleva en la actualidad en Madrid.
Se avanzará así en lo que la nueva segib, Rebeca Grynspan, denomina una relación "más horizontal", "más de igual a igual" entre la Península Ibérica y América Latina, al tiempo que demuestra que todos los países latinoamericanos, en mayor o menor medida, apuestan por mantener vivo el espacio de concertación iberoamericano.
Los países que más verán aumentar su cuota son Brasil y Venezuela, dos de los seis países que no han estado representados a nivel de presidentes en esta cumbre, junto a Argentina, Bolivia, Cuba, Nicaragua y El Salvador, aunque éste último llegó el domingo a Veracruz pero se fue el lunes tras sufrir una "leve descompensación", según su Gobierno.
El Gobierno español y la secretaria general iberoamericana se han esforzado en restar importancia a estas ausencias y a subrayar que la cumbre de Veracruz ha registrado la mejor asistencia de líderes desde la cumbre de Salamanca en 2005 y la de Chile en 2007.
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy , ha calificado la cita de Veracruz de "éxito", pues culmina un proceso de renovación que hará de este foro un sistema "más ágil y eficiente" centrándose en temas con futuro y que menos dividen a los distintos países, como son "la lengua y la cultura, la educación y la innovación, y la cohesión social". El espacio iberoamericano tiene "futuro", ha asegurado el jefe del Ejecutivo.
Entre los numerosos comunicados especiales que los líderes iberoamericanos aprueban cada año -muchos de ellos se repiten año tras año como la condena del embargo sobre Cuba o el apoyo a Argentina en su reivindicación sobre las Malvinas-- los jefes de Estado y de Gobierno han manifestado su apoyo al proceso de paz que el Gobierno colombiano mantiene con la guerrilla de las FARC.
Sin embargo, ha llamado la atención que de la cumbre no haya salido ni un pronunciamiento sobre el asesinato de los 43 estudiantes en el Estado mexicano de Guerrero que ha conmocionado al país anfitrión de la cita. El motivo, que el presidente de México, Enrique Peña Nieto, no pidió a sus colegas ningún gesto en este sentido.