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Cospedal cree que Defensa no abonó el vuelo a la agencia de la OTAN porque los militares "no volvieron a casa"

Confirma que hubo cuatro intermediarios desde la agencia de la OTAN hasta la compañía que acabó fletando el vuelo
La ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, ha revelado este lunes que la Agencia de Mantenimiento y Abastecimiento de la OTAN (NAMSA), encargada del contrato del vuelo del Yak 42, "no giró la factura" al Ministerio de Defensa de los 149.000 euros establecidos.
"El dinero del Estado español no salió. No se pasó factura para el cobro porque nuestros hombres no volvieron a casa", ha afirmado Cospedal visiblemente emocionada durante su comparecencia ante la Comisión de Defensa para dar cuenta de la política de su departamento sobre este asunto.
Ante las numerosas preguntas de los portavoces de la oposición a este respecto, la ministra ha explicado que un informe elaborado por la Secretaría General de Política de Defensa a finales de 2004, ya con el socialista José Bono al frente del departamento, concluyó que no se habían pagado los 149.000 euros y que tampoco NAMSA había reclamado el pago.
NO HAY CONSTANCIA
Por lo tanto, Cospedal no se ha aventurado a asegurar que el pago no tuviera lugar, pero sí ha manifestado que en el Centro de Gestión de Pagos en el Extranjero del ministerio "no hay constancia alguna del pago como factura individual".
Según la ministra, este mismo centro consultó también a NAMSA, que no ha podido certificarlo "fehacientemente" al estar actualizando su base de datos y no tener disponible la fecha del 26 de mayo de 2003, día del accidente del Yak 42.
"NAMSA no giró factura al Ministerio de Defensa. Por lo que parece, por lo que sabemos hoy, a la espera de una certificación oficial de NAMSA, no figura en el ministerio factura de esos 149.000 euros que es lo que habría pagado el Estado por el vuelo del Yak 42. He hecho todas las comprobaciones que he podido", ha indicado.
Cospedal también ha hecho una relación de la cadena de contrataciones y subcontrataciones que siguió NAMSA para poner en marcha el vuelo del Yak 42 que debía trasladar a los 62 militares españoles desde Afganistán hasta Zaragoza. El procedimiento es que el Gobierno español le traslada a la agencia sus exigencias para el traslado y es ésta la que se encarga de las gestiones.
HASTA CINCO SUBCONTRATAS
De los 149.000 euros que iba a costar todo el proceso, 14.900 se utilizan para tasas de aterrizaje, 38.700 para combustible y algo más de 95.300 para horas de vuelo, que implica tanto la remuneración de la tripulación como el seguro de los pasajeros, es decir, "lo que se puede considerar el alquiler del avión", ha explicado.
Así, NAMSA y la empresa alemana Chapman Freeborn firmaron el contrato de los 95.300 euros de horas de vuelo para la puesta a disposición del avión. Chapman Freeborn subcontrató a su vez a Volgan Air por 71.000 euros (los 24.000 euros restantes se los queda la primera a modo de pago de gestión), que a su vez subcontrató con Adriatic por un precio del que Defensa no tiene constancia.
Adriatic subcontrató a JTR Company por 45.000 euros, la cual, a su vez, subcontrató a Ukranian Mediterranean Airlines, que fue la que finalmente operó el vuelo del Yak 42.
Según la ministra de Defensa, la sucesiva reducción del precio desde los 95.300 euros que costaban las horas de vuelo para ese viaje de Afganistán a Zaragoza es debida a los costes de gestión de las sucesivas subcontratas.
FUNCIONAMIENTO NORMAL PARA VIAJES A ZONAS DE CONFLICTO
"Parece que este era el funcionamiento normal del mercado de empresas que actuaban como 'broker' para viajes a zonas de conflicto. No estoy juzgando el sistema, tan sólo informo de ello. Y es más de lo que ya se sabía", ha señalado.
Además, ha comentado que estas subcontrataciones "no están prohibidas ni son ilegales" y que "algunas de estas empresas" que ha nombrado "son conocidas y reconocidas en el ámbito del transporte internacional".
Eso sí, ha dejado claro que con esto no quiere decir que "no se pudiera haber ejercido una mayor inspección", ya que "en una situación de conflicto y en el lugar donde se realizaba el transporte, cualquier actuación de más habría sido buena".
En este sentido, y aún "sin disculpar nada" de lo ocurrido, también ha subrayado que la documentación que obraba en el Ministerio de Defensa cuando tuvo lugar la contratación del vuelo era que el Yak 42 "tenía los certificados necesarios" y que la tripulación del vuelo era dual y se cumplieron los tiempos de rotación.
En cualquier caso, ha reiterado que NAMSA no remitió a Defensa ninguna factura para el cobro de estos servicios "porque nuestros hombres no volvieron a casa", de modo que ha lamentado que algunos portavoces de la oposición hayan hablado de posibles "enriquecimientos" de responsables del ministerio con la contratación del vuelo "porque están hablando de temas que tienen gran influencia, sobre todo en las familias", ha dicho con la voz entrecortada.
PROCEDIMIENTO DE ARBITRAJE POR EL SEGURO
Sobre el seguro de la aeronave, Cospedal ha confirmado que no existía y que por ello el Estado asumió entonces la responsabilidad y fue el que abonó la cantidad correspondiente a las familias. Esto desembocó en un procedimiento de arbitraje entre NAMSA y Chapman Freeborn como responsable última de la falta de seguro, pero el 29 de enero de 2008 el tribunal estimó que la agencia de la OTAN no estaba "legitimada para pedir el dinero".
Por eso, según la ministra, el Ministerio de Defensa que entonces dirigía José Antonio Alonso tuvo varias opciones encima de la mesa: personarse en el juicio civil por el accidente que tenía lugar en Zaragoza; que NAMSA recurriera directamente en los tribunales; o llevar a cabo "acciones políticas" en la OTAN.
"Sobre esto no hay constancia de que se hiciera nada para reclamar el dinero de seguro pagado por el Estado. Y la posibilidad de hacerlo ahora parece muy remota", ha explicado Cospedal.