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Díaz pretendía un golpe “en la línea de flotación” del gobierno de Artur Mas

Octubre de 2014: reunión en el ministerio del Interior a las puertas del 9-N. Fernández Díaz y el jefe de la Oficina Antifraude Catalana, Daniel de Alfonso, manejan indicios de un trato de favor de Francesc Homs a las cuñadas de su compañero Felip Puig. "Eso políticamente le hace mucho daño, ¿no?", preguntaba Díaz antes de pedirle los documentos a su interlocutor, momento en que De Alfonso se asusta y contesta: "Mira, yo soy español por encima de todo, pero a mí me hundes, yo tengo familia...". Tras esto, Díaz responde: "el tema aquí es hablar con el fiscal general y decir, oye mira, hay esto". El fiscal es Eduardo Torres Dulce. El caso de Homs y Puig es para el ministro "un torpedo bajo la línea de flotación". Línea de flotación de los partidos independentistas. La Fiscalía vuelve una y otra vez a la conversación, "hay que ir a ella antes de nada", dicen, para que todo tenga apariencia de normalidad. Nadie va a sospechar que sale de la Policía ni de investigaciones policiales, pensaron. Y en eso quedaron, pero el caso no llegó a nada.