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Canarias propone mar, sol y geografía volcánica como garantía para disfrutar de las islas

El mar, el sol y la geografía volcánica de las Islas Canarias se conforman como una garantía para que sus visitantes disfruten del archipiélago canario gracias a enclaves únicos para disfrutar de nacimientos de sol o atardeceres.
Uno de los paisajes más icónicos de Canarias son las dunas de Maspalomas, en el sur de Gran Canaria. El mejor momento para disfrutar de este espacio natural único es al atardecer, cuando la playa se vacía de turistas y muchas parejas optan por pasear por su entorno.
Además, la cercanía del Faro de Maspalomas y de la Charca --Reserva Natural Especial y hogar de muchas especies de plantas y animales-- añaden puntos de interés y muchos lugares para tomar una buena foto.
Lanzarote, por su parte, cuenta con el Charco de San Ginés, una bella laguna natural de agua salada inmersa en el corazón de la capital lanzaroteña, Arrecife, que se convierte, al caer el día, en uno de los rincones más románticos de la isla de Lanzarote.
Se trata de una estampa formada por bonitas casitas blancas de pescadores y una bahía salpicada de pequeñas embarcaciones. Rodea la ensenada una avenida con multitud de palmeras, puentecitos, cafés y restaurantes.
Un mirador de referencia se encuentra en la isla de La Palma: el Mirador de los Andenes, que se sitúa muy cerca del Roque de los Muchachos, donde puede observarse el observatorio astronómico.
Este mirador, al norte de la Caldera de Taburiente y a 2.000 metros de altura, es para muchos el mejor de la isla de La Palma. Desde él puede observarse, casi en su totalidad, el cauce del barranco de las Angustias, en el interior del Parque Nacional de La Caldera de Taburiente, y la Reserva Natural Integral del Pinar de Garafía al norte.
También se puede divisar un espectacular mar de nubes que flota por debajo del mirador al atardecer y que crea un espectáculo único. El cercano mirador del Roque de los Muchachos ofrece también espectaculares puestas de sol.
En Tenerife cabe destacar la Playa de Benijo, en la zona norte de la isla, dentro del Parque Rural de Anaga. Desde esta playa de arena negra volcánica se divisa la silueta oscura de los roques, como si emergieran del fondo del mar, recortada sobre el fondo rojizo del atardecer.
Lanzarote tiene una de las puestas de sol más originales de todo el archipiélago gracias a las Salinas de Janubio, un ejemplo de trabajo de la naturaleza y el hombre. Este paraje, situado en la ruta que lleva también a Los Hervidores y al Charco de los Clicos, dos de los principales atractivos naturales de Lanzarote, conforma una curiosa estampa de preciosas salinas junto al mar.
Para disfrutar de la mejor forma posible su atardecer merece la pena hacerlo desde lo alto, subiendo en dirección a Playa Blanca, en cualquiera de las lomas del camino. Es entonces, cuando el cielo comienza a entresacar sus colores anaranjados, rojizos y azules el mejor momento para apreciar los diferentes matices de cada balsa de sal.
Fuerteventura ofrece múltiples parajes para contemplar atardeceres, pero uno de los más representativos si se quiere dar un toque romántico al momento es la que ofrece el faro en Punta Jandía, en la península que ocupa el extremo occidental de la isla. Cuando cae el sol, la silueta del faro se recorta sobre un fondo anaranjado y el azul del mar es atenuado por el crepúsculo.
En La Gomera, por su parte, es la abrupta orografía del terreno la que ofrece matices distintos. Uno de los mejores puntos para disfrutar de una puesta de sol es Valle Gran Rey: por un lado, en el interior, los espectaculares cultivos escalonados y palmerales que surcan el valle rodeado de impresionantes riscos; y por otro, del lado de la costa, los imponentes acantilados entre playas de arena negra.