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El Banco de España y Hacienda no se opusieron a la tarjeta 'black' de Blesa

El expresidente de Caja Madrid Miguel Blesa ha asegurado ante el tribunal que le juzga por las tarjetas black opacas al fisco que no dijo "ni una palabra" sobre los plásticos a su llegada a Caja Madrid en 1996 y que se limitó a "continuar con la práctica" establecida a partir de 1988 por anteriores presidentes.

El expresidente de Caja Madrid Miguel Blesa se ha negado a reconocer el desglose de los gastos efectuados con las tarjetas 'black' restando así veracidad al documento aportado por Bankia, que constituye la principal prueba de cargo en el juicio que se celebra en la Audiencia Nacional contra 65 ex altos cargos y directivos de las ambas entidades. La suma de los cargos efectuados en las tarjetas asciende a 12,5 millones de euros.

Preguntado sobre la hoja Excel entregada por Bankia como informe pericial - validada como prueba por el tribunal tras ser impugnada por las defensas- Blesa ha dicho que se trata de una "recreación llena de inexactitudes" que ha elaborado la entidad nacionalizada con datos que desconoce de dónde han salido.

"Si uno compara el extracto que suele facilitar una entidad en relación con los movimientos de tarjetas con el listado, no coincide", ha precisado ante los magistrados de la Sección Cuarta de lo Penal de la Audiencia Nacional y el resto de partes.

IMPORTANCIA DE LA FECHA DE CREACIÓN

A preguntas hechas por su abogado, Carlos Aguilar, Blesa ha dicho que no iba a reconocer dicho contenido porque no era contrastable y ha cargado contra Bankia, a la que acusa de haber entregado información relacionada con la cuenta de las tarjetas opacas a la Audiencia Nacional omitiendo la fecha en la que se aprueba esta práctica, mayo de 1988, y que a su juicio consta en los documentos entregados.

"Eso no es un asunto menor", ha dicho Blesa en tanto la fecha de aprobación del uso de las tarjetas es aquella en la que tiene su origen esta retribución. Al ser preguntado por la intención que pudo tener Bankia al omitir este dato, ha respondido que la desconoce aunque le da la impresión de que es "cualquier cosa menos inocente".

Blesa ha agregado que los auditores conocían perfectamente la fecha del documento y ha asegurado que "no se puede decir que no se sabía que existían las tarjetas". ¿Hay alguien que sea capaz de decir que se puede ocultar la existencia de las tarjetas? Por favor..." ha respondido el exdirectivo al tiempo que ha ironizado con que los auditores aleguen el desconocimiento de los plásticos haciendo hincapié en que estuvieron vigentes 23 años.

Finalmente el expresidente de Caja Madrid ha recalcado que en el momento en el que uno de los beneficiarios abandonaba la caja la tarjeta opaca, ésta quedaba anulada, como dice que fue su caso. "La entregué y no utilicé ni un duro más", ha sentenciado.
Blesa, que presidió Caja Madrid entre 1996 y 2010 se enfrenta a una petición fiscal de 6 años de prisión y multa de 108.000 euros. Gastó de forma directa 436.688,42 euros con su tarjeta black aunque se le reclama una indemnización que abarca la cantidad completa que gastaron sus consejeros y altos cargos durante su mandato, 9,3 millones.
Blesa ha reconocido, en respuesta a preguntas formuladas por el fiscal Anticorrupción Alejandro Luzón, que la decisión de incrementar el límite de los plásticos la tomó él. "Las actualizaciones sí las decido yo", ha dicho.
Según ha explicado, subió la cantidad que podían gastar los consejeros y altos cargos seleccionados en función de la evolución de la caja que dobló su balance en tres años desde su llegada.
"La responsabilidad de los consejeros, iba creciendo", ha explicado y ha dicho que unos podían gastar más que otros según sus funciones y cargos.
El expresidente de la Caja madrileña, que tuvo que ser rescatada, destinó el plástico al pago de hoteles de lujo --hasta alcanzar una cantidad de 76.642 euros-- joyas por importe de más de 6.000 euros y artículos de Louis Vuitton.