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Asesinada por "inquina" y rencor

Tras 24 horas sin colaborar, Montserrat González se derrumbó y confesó el asesinato de Isabel Carrasco. Señalada por la pólvora en sus manos reconoció que ella apretó el gatillo y que, desde hace años, odiaba a la presidenta de la diputación de León y que planeó asesinarla varias veces. La “inquina” es el móvil del crimen, el rencor por el trato dado a su hija, dice. Los investigadores creen que planearon el crimen durante semanas y que realizaron guardias en la pasarela para encontrar el momento adecuado.