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El aeropuerto de Castellón, el legado más ruinoso de Carlos Fabra

El PP valenciano inauguró el aeropuerto de Castellón en 2011 a bombo y platillo. Se ha convertido en el legado más ruinoso de Carlos Fabra, ahora en la cárcel. Gracias a un documento sabemos que la Generalitat era consciente de que no iba a dar beneficios hasta dentro de 20 años. Fabra firmó con la empresa canadiense que explota el aeropuerto y por si el agujero económico en el que derivaba no fuera suficiente la Generalitat también se comprometió a indemnizar a la empresa cada año que no se llegue a los 360.000 pasajeros. Una herencia que ata al nuevo gobierno. Muy pocos vuelos han despegado de aquí y apenas 425 pasajeros han pisado las instalaciones este año.