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Clinton, la candidata que ya lo ha sido todo pero no termina de convencer

Hillary Clinton podría ser la primera presidenta de EEUU. Ella es una política de la vieja escuela que, a sus 69 años, lo ha sido todo. Ex primera dama, exsenadora, ex Secretaria de Estado pero no termina de enamorar. Los puntos oscuros en su carrera despiertan más de una antipatía. Como primera dama se tuvo que enfrentar al escándalo Lewinsky, que a punto estuvo de obligarles a salir por la puerta de atrás. Además, ya intentó ser candidata a la Casa Blanca pero se cruzó en su camino Barack Obama. Supo reconocer a tiempo que era mucho rival para ella y se retiró de la carrera para la nominación. El primer presidente afroamericano la recompensó con la Secretaria de Estado. Si ha podido con Bernie Sanders, un veterano senador del ala más izquierdista del partido que le ha plantado cara hasta el final. Y es que Hillary es todo lo que espera el establismen de un presidente. Garantiza la continuidad y la estabilidad. No entusiasma ni tiene el carisma de su predecesor, pero es una luchadora. Sus rivales la consideran astuta, maquiavélica, poco fiable y sus índices de popularidad son casi tan bajos como los de su rival. Pero sabe enfrentarse a los problemas. A las sospechas sobre su estado de salud, a los líos de faldas de su marido, a las críticas por su gestión de la crisis internacionales como la de Bengasi o a la investigación de sus correos. Llega desgastada a la recta final, pero con cierta ventaja sobre su rival. Cada vez más cerca de hacer historia y convertirse en la primera mujer que accede a la presidencia del país más poderos de la tierra.