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El exministro Lamo de Espinosa aboga por un pacto de Estado del agua con trasvases entre cuencas

En un informe propone conectar las cuencas con excedentes con las que presentan escasez
El exministro de Agricultura y académico de número de la Real Academia de Ciencias Económicas y Financieras (Racef) Jaime Lamo de Espinosa ha reclamado en un informe un pacto de Estado del agua al margen de cuestiones políticas y territoriales que incluya trasvases entre cuencas.
Lamo de Espinosa ha elaborado el informe 'El agua en el mundo-El mundo del agua (El agua en un mundo global y bajo el cambio climático)', que se presentará este lunes en Barcelona en un acto organizado por la Racef y Agbar, en el que insta a las diferentes administraciones a reflexionar sobre la conveniencia de conectar las cuencas con excedentes (Norte, Duero, Tajo y Ebro) con las que presentan escasez (Pirineo Oriental, Júcar, Segura, Guadalquivir y Sur).
Asimismo, aboga por la conexión entre Duero y Tajo y también entre Tajo y Guadiana, todo ello para equilibrar la distribución de los recursos hídricos bajo un criterio estrictamente técnico ante la situación de "estrés hídrico" de España.
"Si queremos hacer algo consecuente en un país tan altamente irregular en tiempo y en geografía de sus recursos, recobremos el plan de interconexión de cuencas, todas, muerto en algún cajón burocrático pero que tenía todo el sentido", sostiene.
Insta a contemplar el agua como una política de Estado cuyas soluciones deben "abordarse entre todos y definirla para un muy largo plazo" mediante un Pacto de Estado para varias legislaturas que incluya trasvases entre cuencas para compensar aquellas que sufren déficits hídricos con frecuencia.
El exministro subraya que España no es un país seco en cuanto a su nivel de precipitaciones y aguas subterráneas, sino que lo es "en cuanto a su caprichosa distribución", ante lo que señala que el problema ha sido no saber distribuirla.
MÁS INVERSIÓN
Asimismo, en el informe reclama un incremento sustancial de la inversión del Estado en infraestructuras hídricas, argumentando que el estrés hídrico de España exige una mayor eficiencia en el uso del recurso, una mayor dotación de embalses, más inversiones en mantenimiento y eliminación de pérdidas en las redes de abastecimiento.
Destaca que España sólo invierte en infraestructuras del agua un 0,11% de su PIB, mientras que Francia, Italia, Alemania y Reino Unido, que no sufren tanto de la aridez y el estrés hídrico, duplican ese porcentaje con un 0,25% de su PIB.