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Cinco grandes bancos europeos se enfrentan a limitaciones en el reparto de dividendos, según el BCE

Un total de cinco grandes bancos de la zona euro pueden ver limitada su capacidad para repartir dividendos y pagar retribuciones variables el próximo año al registrar niveles de capitalización inferiores al mínimo recomendado por el Banco Central Europeo (BCE).
El banco central, que supervisa a unas 130 grandes entidades de la zona euro, no identifica a los cinco bancos con niveles de capital básico CET1 inferiores al 8%, umbral mínimo para permitir el abono de dividendos.
En su última reunión, el Consejo de Gobierno del BCE señala que las entidades de crédito tienen que seguir preparándose en un entorno macroeconómico y financiero difícil, lo que afecta a su rentabilidad y, consecuentemente, a su capacidad para aumentar sus bases de capital.
En este sentido, subraya que "la política de reparto de dividendos conservadora es uno de los elementos necesarios para lograr una gestión adecuada del riesgo y un sistema bancario sólido".
De este modo, el BCE consdiera que los bancos que hayan alcanzado sus ratios "fully loaded" de capital deben repartir sus beneficios netos como dividendos "de manera conservadora", a fin de poder seguir cumpliendo todos los requisitos establecidos conforme al Proceso de Revisión y Evaluación Supervisora (PRES) incluso en caso de deterioro de las condiciones económicas y financieras.
Por su parte, el banco central señala que las entidades que al 31 de diciembre de 2016 cumplan los requisitos de capital aplicables, pero que en la citada fecha no hayan alcanzado sus ratios "fully loaded", deben repartir sus beneficios netos como dividendos de manera conservadora y, además, en principio, "sólo deben repartir dividendos en la medida en que, como mínimo, se garantice una trayectoria lineal hacia la plena implementación de los requisitos de capital".
En cuanto a las entidades de crédito que no cumplan los requisitos mencionados, el BCE señala que "no deben en principio repartir dividendos".
PRIORIDADES DE SUPERVISIÓN.
Asimismo, el BCE ha publicado sus prioridades para 2017 en relación con la supervisión de las entidades de crédito significativas de la zona del euro, centrando su atención fundamentalmente en riesgos como la necesidad de adaptarse a la situación financiera, la atonía del crecimiento económico en la zona del euro y las incertidumbres geopolíticas gestionando al mismo tiempo activos preexistentes.
De este modo, el BCE centrará su rol como supervisor en los riesgos de modelo de negocio y de rentabilidad, así como en el riesgo de crédito y el riesgo de gestión. Áreas que eran también prioritarias en 2016, aunque los supervisores se concentrarán en 2017 en nuevos aspectos de cada riesgo.
"La supervisión de las entidades de crédito es una actividad dinámica", declaró Danièle Nouy, presidenta del Consejo de Supervisión del BCE. "Estudiaremos más detenidamente los efectos para las entidades de crédito derivados del 'Brexit', del sector FinTech y de las actividades bancarias externalizadas por las entidades de crédito", añadió.