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S&P cree que Popular no tenía "alternativas" para solucionar sus problemas de capital

Considera que el proceso de resolución de Banco Popular ha sido un "éxito"
La agencia de calificación S&P Global, tradicionalmente conocida como Standard & Poor's, considera que a Banco Popular no disponía de "grandes alternativas" para solucionar los problemas de capital que finalmente acabaron provocando la resolución de la entidad y su posterior venta a Banco Santander.
Así lo ha señalado la directora de servicios financieros de la agencia de calificación, Elena Iparraguirre, en un encuentro informativo donde ha explicado que las limitaciones de Popular para generar capital deterioraron la confianza de clientes e inversores provocando la fuga de depósitos que finalmente desencadenó la intervención de los mecanismos de resolución.
Según Iparraguirre, la ratio de capital CET1 'fully loaded' de Banco Popular, que se situó en el 7,33% a cierre del primer trimestre, era "muy débil" y no cumplía con los requisitos regulatorios, por lo que la entidad iba a tener que generar un nivel "muy significativo" de capital para el que no tenía "capacidad".
"A pesar de que sus ratios 'phase in' estaban bien, las 'fully loaded' estaban por debajo de los requisitos, la entidad iba a tener que generar un nivel muy significativo de capital y no tenía capacidad, internamente no era posible", ha aseverado la analista de S&P.
"Las opciones de fortalecer el capital a través de emisiones eran muy pequeñas, esa era la debilidad real de Popular", ha incidido Iparraguirre, que subraya que esta situación debilitó la confianza de los inversores hasta el punto en el que se produjeron los problemas de liquidez que supusieron la inviabilidad del banco.
ÉXITO EN EL PROCESO DE RESOLUCIÓN.
No obstante, la visión de la calificadora de crédito respecto al proceso de resolución es "positiva" y considera que fue un "éxito" en cuanto a la rapidez en la que se ejecutó, sin contagiar al conjunto del sistema financiero.
En esta línea, Jesús Martínez, director ejecutivo de S&P ha ensalzado la rapidez de las autoridades españolas y comunitarias en el primer caso de recapitalización interna o bail-in efectuado en Europa.
"El proceso de adaptación a los nuevos mecanismos de resolución va a llevar bastantes años, pero ya hemos tenido un caso que ha sido un éxito en cuanto a la rapidez con la que se ha llevado a cabo", ha asegurado el analista de S&P.
A este respecto, Iparraguirre ha incidido en que resolver la situación de Banco Popular sin que se haya debilitado la posición de Banco Santander, ni crear un efecto contagio en el sistema financiero, es un aspecto "positivo" desde el punto de vista del sector, aunque matiza que era un caso "fácil", puesto que se trataba de un caso concreto donde ya se había contactado con posibles compradores, y no de una situación estructural del sistema.
IMPACTO EN SANTANDER
S&P, que rebajó recientemente la perspectiva del rating de 'A-' de Santander al considerar que el proceso de integración retrasa futuras revisiones al alza de la calificación, estima, no obstante, que la adquisición de Banco Popular es "positiva" para la entidad presidida por Ana Botín desde una perspectiva empresarial.
En este sentido cree que fortalecerá la posición del banco como líder en España y, particularmente, en el negocio de pymes, donde alcanzará el liderazgo del mercado con una cuota del 25%. Además, cree que reforzará la capacidad del banco para fijar precios.
En relación con la ampliación de capital en 7.000 millones de euros, S&P también considera que es "positiva" al permitir que el impacto de la operación sobre el capital ajustado al riesgo sea "moderado".
Por último, en relación con los riesgos de ejecución, Iparraguirre cree que Santander ya ha adquirido muchas entidades y tiene experiencia en este tipo de operaciones, lo que "mitiga" los riesgos derivados del proceso de integración.