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Adiós a las orejas de soplillo

La obsesión por las orejas de su hija la han llevado a optar al Premio Empremdedor de la Caixa

Francisca Gomero lo probó todo para corregir las orejas de soplillo de su hija, esparadrapo, pinzas...pero nada la convencía así que decidió ponerse manos a la obra y diseñó unas prótesis de silicona para pegar el pabellón auditivo a la cabeza y evitar una cirugía posterior. En tan sólo dos años ha vendido 60.000 unidades y de estar en paro ha pasado a crear su propia empresa.