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De Guindos admite en el Eurogrupo que su trabajo al frente de Economía "no va a ser fácil"

El ministro de Economía y Competitividad, Luis De GuindosEFE

Estreno del Ministro de Economía en el Eurogrupo

El ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, se ha presentado este lunes a sus homólogos en su estreno en el Eurogrupo y ha admitido que su trabajo "no va a ser fácil". En esta primera jornada para De Guindos, los ministros de Economía de la Unión Europea tratan de finalizar el nuevo Tratado para reforzar la disciplina fiscal, en el que no participa Reino Unido, cuyo objetivo es restaurar la confianza en la eurozona y dejar margen de maniobra al Banco Central Europeo (BCE) para que intensifique su intervención contra la crisis de deuda.
De Guindos ha saludado, entre otros, al primer ministro italiano, Mario Monti, que ejerce también de ministro de Economía; y a los ministros de Finanzas holandés, Jan de Kees Jager; y griego, Evangelos Venizelos, según han mostrado las imágenes grabadas por las televisiones al inicio de la reunión.
"Mis mejores deseos en su nuevo trabajo", le ha dicho Venizelos a De Guindos. "No va a ser fácil", le ha respondido el ministro español de Economía.
De Guindos ha garantizado en el Eurogrupo el "compromiso absoluto" de España con la austeridad presupuestaria y ha dicho que un posible retraso del objetivo de reducción de déficit para tener en cuenta el menor crecimiento de la economía española, como ha sugerido el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, no está en la agenda.

Tratado de disciplina fiscal
El último borrador del Tratado de disciplina fiscal que discutirán los ministros de Economía endurece las versiones anteriores, ya que prevé que el Tribunal de Justicia pueda imponer multas de hasta el 0,1% del PIB a los países que no incorporen correctamente a su legislación nacional la 'regla de oro' de equilibrio presupuestario. Pero todavía quedan varios escollos para alcanzar un acuerdo, y algunos de ellos, de carácter más político, se dejarán seguramente en manos de los jefes de Estado y de Gobierno, según las fuentes consultadas.
En particular, todavía no hay acuerdo sobre a qué nivel hay que incluir la 'regla de oro', que limitará el déficit a un máximo del 0,5% del PIB, en las legislaciones nacionales de los Estados miembros. Alemania defiende que sea en la Constitución, como ha hecho España, pero otros países como Irlanda o Dinamarca piden más flexibilidad para evitar tener que celebrar referendos. También está pendiente fijar cuántas ratificaciones son necesarias para que el Tratado entre en vigor. El último borrador habla de 12 países de la eurozona, pero algunos Gobiernos temen que así no se refuerce la disciplina fiscal porque algunos Estados podrían decidir quedarse fuera o unirse más tarde.
Otro punto abierto es a quién se invitará a las futuras cumbres de la Eurozona, que el Tratado institucionaliza por primera vez. Polonia quiere poder asistir siempre, mientras que el último borrador sugiere que a los países que no han adoptado el euro se les convocará al menos una vez al año y se les mantendrá informados de las decisiones.
Negociaciones entre Grecia y la banca
Los ministros de Economía examinarán también la marcha de las negociaciones entre Grecia y la banca para concretar la quita del 50% en los bonos helenos en manos privadas pactada por los líderes europeos en octubre pasado. El diálogo ha vuelto a bloquearse este fin de semana por las discrepancias sobre el tipo de interés que pagará Atenas por los nuevos bonos. Aunque hay un principio de acuerdo sobre un cupón medio del 4%, tanto Alemania como el Fondo Monetario Internacional (FMI) piden que sea menor para garantizar la sostenibilidad de la deuda.
El acuerdo es urgente porque de él depende el segundo rescate de 130.000 millones de euros de la UE y el FMI para Grecia. Y sin esta ayuda, Atenas no podrá hacer frente a la renovación de alrededor de 14.000 millones de euros de bonos que vencen a mediados de marzo.
Fondo de rescate permanente
Finalmente, los Veintisiete discutirán cómo acelerar la capitalización y la puesta en marcha del fondo de rescate permanente de 500.000 millones de euros, que entrará en vigor el 1 de julio. La activación del fondo permanente se ha hecho más necesaria tras la decisión de la agencia de 'rating' S&P de rebajar la nota del fondo temporal. Los responsables europeos aseguran que esta rebaja no pone en riesgo la ayuda ya comprometida para Irlanda, Portugal y Grecia, pero admiten que no habría más recursos en caso de que Italia o España requirieran asistencia.
Los países del sur con problemas esperan que, tras la firma del Tratado de disciplina fiscal, Alemania flexibilice su postura y acepte aumentar la dotación del fondo de rescate permanente por encima de los 500.000 millones. Los líderes europeos revisarán esta dotación en marzo. El fondo permanente contará con una base de capital propio de 80.000 millones, lo que lo hace menos vulnerable a las degradaciones de la nota de los países de la eurozona.