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Dimite el consejero delegado de LafargeHolcim tras el escándalo por los tratos de la compañía en Siria

El consejo de administración de LafargeHolcim ha aceptado la renuncia del consejero delegado del grupo cementero franco suizo, Eric Olsen, quien abandonará el próximo 15 de julio la multinacional, que ha presentado las conclusiones de la investigación llevada a cabo para esclarecer los "inaceptables" tratos de una filial de la empresa con grupos armados en Siria entre 2013 y 2014.
Olsen, quien abandonará la cementera apenas dos años después de asumir el cargo con la responsabilidad de liderar la fusión entre la francesa Lafarge y la suiza Holcim, será reemplazado de forma interina en la dirección por Beat Hess, como consejero delegado provisional, mientras Roland Köhler será designado director de operaciones.
"A pesar de que no haber estado involucrado, ni estar al tanto de ninguna mala actuación, creo que mi marcha ayudará a restaurar la serenidad en la empresa", declaró Olsen.
De hecho, el consejo de LafargeHolcim concluye tras la investigación interna desarrollada que el consejero delegado de la compañía "no fue responsable, ni tuvo conocimiento de ninguna de las faltas identificadas".
En este sentido, la investigación independiente de los presuntos tratos llevados a cabo por el personal de la filial siria Lafarge Cement Syria (LCS) "con grupos armados y partes sancionadas durante 2013 y hasta el cierre de la planta en septiembre de 2014" concluye que se adoptaron decisiones "inaceptables" y se cometieron "significativos errores de juicio" para mantener las operaciones de la planta siria.
"Una serie de medidas adoptadas para mantener la seguridad de las operaciones en la planta siria fueron inaceptables y se cometieron significativos errores de juicio contraviniendo el código de conducta aplicable", señaló la empresa, indicando que, a pesar de que gran parte de las medidas fueron "instigadas" por la dirección local y regional, algunos directivos del grupo tuvieron conocimiento de la violación de los estándares de negocio de Lafarge.
Según había reconocido con anterioridad la cementera franco suiza, la dirección de la planta de la compañía en Siria había proporcionado fondos a terceros para gestionar acuerdos con distintos grupos armados, incluyendo algunos objeto de sanciones, para salvaguardar la seguridad de las operaciones de la planta.
"En función de la información actualizada disponible hoy en día, no hay indicios de que las alegaciones presentadas vayan a tener un impacto financiero material en el grupo", aclaró la multinacional.