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Bruselas anuncia un principio de acuerdo sobre la propuesta de RBS para no vender 300 oficinas en Reino Unido

La Comisión Europea ha alcanzado este miércoles un "principio de acuerdo" con el Gobierno británico sobre el plan diseñado para que el Royal Bank of Scotland (RBS) no tenga que vender su filial Willams & Glyn --propietaria de 300 sucursales en Reino Unido--, como obligaba el plan de reestructuración aprobado por Bruselas en 2009.
La alternativa a la desinversión en Williams & Glyn debe asegurar una solución "más rápida y de mayor certeza" para solucionar las distorsiones en el mercado de crédito a pymes provocadas por las ayudas públicas que recibió la entidad escocesa durante la crisis financiera.
La comisaria de Competencia, Margrethe Vestager, inició el pasado abril una investigación en profundidad para determinar si el plan B presentado por Londres era una alternativa "adecuada" al proyecto inicial.
Las condiciones que han permitido el acuerdo entre las partes contempla que RBS ofrecerá una mayor financiación y creará un fondo independiente al que podrán recurrir entidades rivales para aumentar su capacidad de oferta de servicios bancarios para pymes.
Esta financiación será "más específica" para asegurar más oportunidades de competencia a los bancos rivales.
Además, RBS tendrá que movilizar más recursos financieros para facilitar el cambio de banco a un mayor número de clientes. La solución que se plantea contempla una transferencia del 3% de cuota de mercado de RBS hacia sus competidores en el mercado británico de crédito a pymes.
El Ejecutivo comunitario cree por tanto que el plan alternativo, en combinación con elementos de la primera propuesta, es "suficiente" para sustituir el compromiso de desinversión.
Reino Unido tiene ahora que notificar formalmente los detalles de la nueva propuesta a Bruselas para que la institución comunitaria pueda tomar una decisión oficial sobre el caso.