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Bruselas pide a los países de la UE que no entren en un "juego de acusaciones" por los huevos contaminados

La Comisión Europea ha pedido a los países de la Unión Europea que no entren en un "juego de acusaciones" con motivo de la crisis de huevos contaminados por fipronil, después de que el ministro belga de Agricultura, Denis Ducarme, asegurase este martes que Países Bajos detectó este insecticida en huevos en noviembre de 2016 y no fue comunicado.
"Es el momento de actuar de forma decisiva, coordinada y transparente. No de enfrentarse en un juego de acusaciones. Es lo que los ciudadanos europeos esperan de nosotros y es lo que haremos", ha afirmado en una rueda de prensa el portavoz del Ejecutivo comunitario Daniel Rosario.
En una comparecencia ante la comisión de Economía y Agricultura del Parlamento federal, Ducarme explicó que la Agencia federal de Seguridad en la Cadena Alimentaria (AFSCA) recibió "de manera no oficial informaciones internas de la agencia holandesa" en el que constaba "la presencia de fipronil desde noviembre de 2016".
Posteriormente, la agencia holandesa de seguridad alimentaria negó estas acusaciones y afirmó que "no había indicaciones sobre la presencia de fipronil en huevos ni de un peligro potencial para la salud pública", según palabras del inspector general de la misma recogidas por la agencia de noticias Belga.
Así, el Ejecutivo comunitario ha reiterado que los Estados miembros son los principales responsables de llevar a cabo investigaciones de tomar las medidas adecuadas. También ha recalcado que Bruselas está preparada "para tener una discusión junto con los países a nivel político" para discutir "las lecciones aprendidas y las formas de mejorar la efectividad del sistema de la UE".
BÉLGICA PIDIÓ INFORMACIÓN A PAÍSES BAJOS EL 6 DE JULIO
Por otro lado, la Comisión ha confirmado que Bélgica solicitó el pasado 6 de julio información a Países Bajos a través del sistema Asistencia Administrativa y Cooperación (AAC), una herramienta informática de comunicación bilateral entre los Estados miembros que, según Bruselas, "apoya el funcionamiento de la red de fraude en alimentos" y "ofrece a los países un medio para confirmar rápidamente una sospecha de fraude".
No obstante, el Ejecutivo comunitario ha destacado que este programa "no debe ser confundido" con el sistema de alerta rápida, (RASFF por sus siglas en inglés), que "es una herramienta clave para asegurar el flujo de información para reaccionar rápidamente cuando se detectan riesgos para la salud humana en la cadena alimentaria".
Rosario ha explicado que la Comisión Europea no supervisa directamente al AAC y, puesto que la solicitud de Bélgica fue un contacto únicamente bilateral con Países Bajos, Bruselas no pudo tener conocimiento del mismo.