Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Bruselas vigila que Bankia y BMN cumplen con los planes de reestructuración y no comenta su posible fusión

La Comisión Europea ha eludido pronunciarse este jueves sobre la posible fusión entre Bankia y BMN y se ha limitado a comentar que está supervisando la implementación de los planes de reestructuración de ambas entidades y que espera que sean respetados.
"En este punto, lo único que podemos decir es que la Comisión está supervisando la implementación de los planes de reestructuración tanto de Bankia como de BMN", ha señalado en rueda de prensa el portavoz del Ejecutivo comunitario en materia de competencia, Ricardo Cardoso.
El Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) está estudiando la fusión de Bankia y BMN, además de otras alternativas, como medio para reordenar sus entidades de crédito participadas y optimizar la capacidad de recuperación de las ayudas públicas, según informó el organismo este miércoles.
"Ambas compañías se encuentran bajo planes de reestructuración que esperamos que respeten y que estamos supervisando. En este punto no tenemos nada que añadir a esto", ha insistido el portavoz.
Los planes de reestructuración de ambas entidades estipulan un periodo durante el cual se les prohíbe comprar otras entidades. Así, en el caso de BMN el texto recoge un periodo de cinco años desde que la Comisión Europea adoptó su decisión, pero en el caso de Bankia no es público por razones de confidencialidad. Bruselas aprobó los planes de reestructuración en noviembre de 2012.
En la misma línea, fuentes comunitarias han apuntado que es "demasiado pronto" y han instado a esperar las conclusiones del estudio iniciado por el FROB. En cualquier caso, han indicado que la Comisión Europea debe evaluar cualquier posible cambio de los términos establecidos en los planes de reestructuración.