Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

El Banco de España prevé que la expansión de la economía se desacelere en los tres próximos años

La tasa de paro se situará por debajo del 15% en 2019, superior al 12,8% estimado por el Gobierno
El Banco de España prevé que la fase de expansión de la economía se prolongará durante los próximos tres años, aunque el ritmo de crecimiento experimentaría una cierta desaceleración, con el PIB creciendo de media al 2,5% en 2017, al 2,1% en 2018 y al 2% en 2019.
Así lo estima la Dirección General de Economía y Estadística (DGEE) del Banco de España en su contribución al ejercicio conjunto de previsión del Eurosistema de diciembre de 2016.
La institución cree que la expansión económica en el periodo 2016-2019 se apoyará en los estímulos monetarios y en los progresos realizados en la corrección de algunos de los principales desequilibrios de la economía, en particular en los avances registrados en los procesos de desendeudamiento de los agentes privados y de recuperación de competitividad exterior.
En todo caso, el ritmo de crecimiento experimentaría una cierta desaceleración a lo largo del próximo año, en un contexto en que la senda reciente de los precios del petróleo o el abandono por parte de la política fiscal del tono expansivo de los dos últimos ejercicios harán que cesen algunos de los impulsos que la economía ha recibido en la etapa reciente.
De esta forma, tras situarse en 2016, por segundo año consecutivo, en el 3,2%, el crecimiento medio del PIB se moderaría hasta el 2,5% en 2017. En 2018 y 2019, el incremento del PIB se situaría en el 2,1% y el 2%, respectivamente.
Desde el punto de vista de la composición de la demanda agregada, se espera que el crecimiento del PIB siga sustentándose en el gasto interno, mientras que la contribución de la demanda exterior neta continuaría siendo positiva, aunque decreciente a lo largo del horizonte de proyección.
Tras un descenso estimado del 0,3% en 2016, los precios de consumo aumentarían un 1,6% en 2017, reflejando el notable repunte del componente energético. En el bienio posterior, el Banco de España espera avances en términos de las medias anuales del 1,5% en 2018 y del 1,7% en 2019.
Como es habitual en los períodos expansivos de la economía española, la creación de empleo continuaría siendo elevada en relación al ritmo de avance del PIB, lo que contribuirá a reducir la tasa de paro, que se situaría, al final del horizonte de proyección, ligeramente por debajo del 15% de la población activa, superior al 12,8% proyectado para el Gobierno para ese año.
RIESGOS POR EEUU Y EL 'BREXIT'
En cuanto a los riesgos que rodean el escenario central de crecimiento del PIB, el Banco de España considera que predominan los de índole negativa, principalmente en relación con el contexto exterior. En particular, en los últimos meses se han intensificado las incertidumbres acerca del rumbo de las políticas económicas globales -de modo singular por lo que respecta a la economía estadounidense-, lo que podría terminar repercutiendo negativamente en la economía mundial.
Dentro de la Unión Económica y Monetaria (UEM), además de la incertidumbre generada por las diversas citas electorales nacionales próximas, cabe destacar la derivada de la negociación pendiente para la salida del Reino Unido de la UE.
En el ámbito interno, el organismo constata que la constitución de un nuevo Gobierno "ha comenzado a disipar las incertidumbres acerca del curso futuro de las políticas económicas".
Así, en el terreno de la política fiscal ya se han producido novedades en esta dirección, con la aprobación de varias medidas de ajuste presupuestario con posterioridad al cierre de estas previsiones que recoge la institución.
La reanudación de la consolidación presupuestaria, que podría comportar un menor dinamismo de la actividad a corto plazo con respecto al considerado en estas previsiones del Banco de España, resulta a su juicio "prioritaria" para mitigar las vulnerabilidades de la economía española ante eventuales cambios en las condiciones de financiación en los mercados internacionales.
NECESIDAD DE PROSEGUIR CON LAS REFORMAS
La incertidumbre, sin embargo, es mayor en relación con la agenda de reformas estructurales necesarias para dinamizar el ritmo de avance de la productividad y el funcionamiento de los mercados de bienes y servicios y de factores productivos, según el organismo que dirige Luis María Linde.
En este sentido, estima que la aprobación temprana de medidas orientadas en esa línea "tendería a favorecer el crecimiento de la actividad y a paliar la vulnerabilidad de la economía ante perturbaciones externas".
Los riesgos de desviación con respecto a las proyecciones de inflación se inclinan asimismo a la baja, fundamentalmente como consecuencia de una eventual concreción de las contingencias desfavorables para la actividad.
En sentido opuesto, también ve posible que el repunte reciente del componente energético de la inflación dé lugar a un impacto más elevado sobre los precios de consumo de otros bienes que el considerado en el escenario central. Además, indica que los supuestos acerca del precio del petróleo sobre los que se condicionan las proyecciones no incluyen el impacto alcista del acuerdo que los países de la OPEP alcanzaron el 30 de noviembre para restringir el volumen de producción de esta materia prima, dado que esa fecha es posterior a la del cierre del escenario central de las proyecciones.
Por primera vez la DGEE publica proyecciones referidas al año 2019, pero no incorporan las medidas presupuestarias aprobadas por el Consejo de Ministros el pasado 2 de diciembre.