Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

El BCE cuestiona la rigidez y falta de ambición de algunas normas financieras planteadas por Bruselas

Daniéle Nouy apuesta por el cierre de aquellas entidades no viables en el marco del proceso de consolidación del sector
El exceso de capacidad del sector bancario europeo resta eficiencia a las entidades del Viejo Continente, según la presidenta del Consejo de Supervisión del Banco Central Europeo (BCE), Daniéle Nouy, quien recomienda el cierre de aquellas entidades inviables en un contexto de consolidación bancaria en la UE, donde la banquera francesa ha expresado su preocupación por cierta rigidez y falta de ambición en las propuestas financieras planteadas por la Comisión Europea.
En la presentación del informe anual de supervisión del BCE ante el Comité de Asuntos Económicos y Monetarios del Parlamento Europeo, la francesa ha señalado que el paquete de propuestas para reducir el riesgo presentado por la Comisión resulta de vital importancia para el rol como supervisor del banco central y considera que "en términos generales la propuesta de la Comisión es un paso en la dirección correcta y cuenta con un considerable potencial para reducir el riesgo en el sector bancario".
En este sentido, la banquera ha destacado las provisiones dirigidas a facilitar una supervisión prudencial más cercana de los holding financieros y de instituciones de terceros países con presencia en la UE, aunque opinó que serán necesarias algunas modificaciones para cubrir algunas lagunas, mientras que la propuesta para una mayor armonización de la jerarquía de acreedores facilitará los procesos de liquidación.
"Sin embargo, algunos de los temas de la propuesta nos preocupan", reconoció Nouy en referencia a que lo planteado por la Comisión puede delimitar "de forma demasiado estricta" la acción supervisora al constreñir la requerida flexibilidad a la hora de actuar en casos no previstos en la legislación y al determinar la composición de los requisitos de capital 'Pilar II'.
"En nuestra opinión, los supervisores deberían mantener la discrecionalidad de exigir que los requisitos de capital 'Pilar II' sean satisfechos completamente con capital CET1 para garantizar la absorción de pérdidas de entidades en funcionamiento", señaló la banquera gala, añadiendo la necesidad de que los supervisores cuenten con poder para imponer "caso por caso" deducciones, provisiones o filtros de carácter individual si el marco contable aplicable permite flexibilidad.
"Tal poder supervisor contribuirá, particularmente, a prevenir de manera efectiva la acumulación de elevados niveles de exposiciones no productivas en el futuro", advirtió.
Asimismo, la presidenta del Consejo de Supervisión del BCE cree que algunas de las desviaciones propuestas respecto a los estándares internacionalmente acordados podrían "hacer más vulnerables a ciertos riesgos" y dificultar a los inversores internacionales la comparación entre instituciones dentro y fuera de la UE.
"Por último, la propuesta carece de ambición en cuanto a una mayor armonización en el marco prudencial de la UE", dijo Nouy, señalando que al BCE le gustaría ver más progresos hacia la reducción de opciones injustificadas y discrecionalidades nacionales para lograr un reglamento verdaderamente único que sirva como base de la unión bancaria.
En referencia a la culminación de la regulación financiera internacional, Nouy ha advertido de que "volver atrás en el camino de la reforma regulatoria es lo último que deberíamos hacer" y ha defendido que unas normas más rigurosas ayudan a prevenir crisis, que acaban resultando más costosas para la economía, los contribuyentes y, en última instancia, los propios bancos.
"El sector financiero trasciende las fronteras nacionales y, por tanto, también deben hacerlo las normas que lo rigen: esta es una enseñanza importante que hemos extraído de la crisis financiera", añadió.
CIERRE DE BANCOS NO VIABLES.
Por otro lado, la presidenta del Consejo de Supervisión del BCE ha señalado que el exceso de capacidad resta eficiencia a la operativa del sector bancario europeo y ha defendido que "en casos específicos, la consolidación puede tomar la forma del cierre de aquellos bancos inviables".
"La sobrecapacidad del sistema bancario supone que el sector no está operando tan eficientemente como podría, lo que es una de las razones de que los ratios de costes e ingresos sigan siendo elevados en algunos países (...) Esto sugiere que existe cierto margen para ganar eficiencia mediante la consolidación", apuntó Nouy señalando la importancia de no contribuir a posibles problemas de entidades "demasiado grandes para caer" y por tanto el proceso debe estar dirigido por el mercado.
En este sentido, la responsable de supervisión del BCE reconoció que, a pesar de que la unión bancaria allana el camino para que los bancos europeos aprovechen las oportunidades de realizar fusiones y adquisiciones transfronterizas, hasta ahora no se ha apreciado una consolidación significativa en la zona euro.
'PESO MUERTO' EN EL BALANCE DE LOS BANCOS.
Asimismo, en la presentación del informe anual de supervisión del BCE la banquera ha señalado que los préstamos dudosos (NPL) en el balance de las entidades europeas "son como un peso muerto" que reduce el beneficio de los bancos y limita su capacidad para conceder crédito a la economía.
En este sentido, la francesa apuntó que el BCE ha instado a los bancos con niveles elevados de préstamos dudosos a "fijar y aplicar objetivos concretos para reducirlos".
No obstante, Nouy recordó que esta cuestión no solo atañe a las entidades y supervisores, ya que la celeridad con la que un banco puede reducir su nivel de NPL también depende de los sistemas jurídicos y judiciales nacionales y en algunos países estos sistemas impiden que se reduzca con rapidez, por lo que en estos casos las autoridades nacionales podrían ayudar a las entidades haciendo más eficientes estos sistemas, mejorando el acceso a garantías y estableciendo procedimientos extrajudiciales rápidos.