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El túnel del AVE a Francia recibe mañana el 'no' de la banca que le aboca a la liquidación

TP Ferro, sociedad con la que ACS y Eiffage gestionan el túnel, celebra mañana jueves junta de acreedores
El túnel bajo los Pirineos que conecta por AVE España y Francia recibirá formalmente mañana jueves el rechazo de los bancos al plan de rescate que ACS y Eiffage, las empresas que construyeron y gestionan la infraestructura, han planteado para reestructurar su deuda y garantizar su viabilidad.
El primer AVE transfronterizo, que soporta una deuda bancaria de 400 millones de euros, no podrá así superar el concurso de acreedores en que está inmerso desde hace un año y se verá abocado a la liquidación.
La banca formalizará su rechazo a rescatar el túnel en la junta de acreedores que se celebrará a las 10.00 horas de este jueves en el Juzgado de lo Mercantil de Girona.
La junta será el último paso del proceso concursal al que el túnel se tuvo que acoger en septiembre de 2015, tras no lograr refinanciar su pasivo y con el fin de ganar tiempo para negociar con los bancos.
No obstante, transcurrido un año, el acuerdo no se ha alcanzado y los bancos no aceptarán la propuesta de rescate planteada por ACS y Eiffage, según informaron a Europa Press en fuentes financieras.
La banca atribuye su rechazo a que el plan no contempla inyección alguna de fondos ni por parte de las constructoras, ni de las administraciones francesa y española, según dichas fuentes.
Royal Bank of Scotland, ING, Santander y Bankia son los cuatro primeros bancos acreedores de este tramo de AVE, dado que se reparten más de una tercera parte (un 38,5%) de la deuda. El organismo público ICO ostenta otro 5%.
ACS y Eiffage, a través de TP Ferro, contrataron esta financiación de 400 millones para abordar la inversión de 1.000 millones de euros que supuso construir el túnel. Los 600 millones restantes provinieron de financiación pública aportada por España, Francia y la UE.
RETRASOS Y POCOS TRENES.
Estas dos empresas se adjudicaron en 2003 el contrato de construcción y posterior explotación del que constituyó el primer tramo de AVE transfronterizo, además de una de las mayores obras mundiales de ingeniería civil. Se trata de una tramo de AVE de 44,4 kilómetros de longitud, de los que 8,3 kilómetros corresponden a un túnel bajo los Pirineos.
El proyecto se diseñó para recuperar la inversión con el canon que TP Ferro cobra a cada tren que cruce el túnel. No obstante, el retraso en conectar el AVE español con el túnel, la falta de continuidad de la red de Alta Velocidad francesa y el escaso tráfico que registra constituyen la causa del desequilibrio económico y financiero que abocaron la infraestructura al concurso.
Ante la previsión de que no pueda superar el concurso, España y Francia ya tienen diseñado un acuerdo para si finalmente deben asumir conjuntamente de la gestión de este túnel.