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Vive gracias a su abuela

Una enfermedad hepática amenazaba la vida de Juanjo cuando apenas tenía unos meses. Sus padres no eran compatibles y no había tiempo de esperar un órgano de paciente fallecido. Por eso su abuela se ofreció a darle parte de su hígado. Un año después Juanjo es un niño sano. Como él, Daniela e Irene recibieron el hígado de sus respectivos padres. Más allá, Andrés cuenta feliz cómo es su vida después de recibir un riñón de un donante fallecido. Hoy es el día del donante y sus historias nos recuerdan la importancia de donar órganos.