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Palomo Linares, un diestro que marcó época en los ruedos

Cuando hacerse torero poco tenía que ver con la fama y era más bien la salida más arriesgada para no morir de hambre, Sebastián se colaba en tentaderos con apenas ocho años. Tan claro lo tenía que el de Linares cogió el atillo y se fue a Madrid para vestirse de luces color plata. “Siempre era plata. Yo soy poco ambicioso”, recordaba él.

En el 66 la alternativa y la estrella de la plaza es reclamo también en el cine. Sonada fue su boda conMarina Danko; sonados los enfrentamientos con Paco Camino; y una alianza con ‘El Cordobés’ para torear juntos sin grandes empresarios de por medio, lo que se conoció como la ‘campaña de los guerrilleros’.
Completó una carrera con más de 80 corridas, 40 intervenciones en quirófano por cornadas, y un hito, el rabo que cortó en Las Ventas en el 72, algo que no ha vuelto a pasar.

Siempre defensor de la fiesta en sus horas bajas, era un apasionado de la pintura, su refugio vital, una afición a la que se entregó casi tantos años como al toro.