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Lluís Homar relata el "infierno" de trabajar con Almodóvar: "Me tenía que dopar para quitarme la ansiedad"

Lluís Homar relata el "infierno" de trabajar con Almodóvar: "Me tenía que dopar para quitarme la ansiedad"EFE

El actor Lluís Homar relata en una parte de sus memorias 'Ahora empieza todo' (Now Books) su experiencia junto al director de cine Pedro Almodóvar en las películas 'La mala educación' y 'Los abrazos rotos', en las que aseguró pasar "del cielo al infierno" y en las que tenía que "doparse para quitar de encima la ansiedad".

Homar hace un alto en el camino en sus extensas memorias para dedicar un capítulo recogido por Europa Press sobre su trabajo junto al cineasta manchego, que le ocupó alrededor de cinco años y en los que llegó a ser protagonista en la película 'Los abrazos rotos'.
Si bien en la primera cinta el actor reconoce que tuvo "una actuación bien valorada" e incluso Almodóvar le defendió públicamente para optar al Goya a mejor actor secundario, todo cambió con su segunda colaboración.    "Con Almodóvar aprendí muchas cosas. Del cine y de lo que lo rodea, con él entras en otra dimensión. Él estaba fascinado conmigo y yo con él, (la promoción de 'La mala educación) fue apoteósica, viví en la gloria durante unos días. Si me hubieran llegado a decir cómo acabaría todo, no me lo creería", relata Homar en sus memorias.    
La relación comenzó a torcerse con el ofrecimiento del cineasta de un papel protagonista (Homar bromea en el libro recordando que Almodóvar dice 'protagónico') y el principio de responsabilidad que empezó a sentir el actor catalán. "A pesar de sentirme escogido, también tenía mucho miedo de no estar a la altura", recuerda Homar, quien señala que ya desde el inicio del rodaje en Lanzarote "todo se fue complicando y las cosas no funcionaban".    
El intérprete daba vida a un personaje ciego y, a pesar de un duro ensayo previo de cuatro meses, reconoce que el aire que le dio a su papel no le gustó a Almodóvar. "Cuando ensayábamos ya había algo que no iba bien. 'Me suena teatral', me decía cuando pasaba texto. Yo me sentía cohibido, paralizado, sin saber por dónde tirar. Todo era no. 'Vamos a trabajar los tonos', decía, y yo sentía una inseguridad abismal. Y cualquier propuesta mía recibía, generalmente, una respuesta: no", apunta Homar.    
El actor enumera distintos episodios en los que se encontraba a sí mismo "llorando, abrazado a él, perdido y esperando una guía para el desarrollo del personaje", e incluso recuerda que en los últimos días de rodaje tomaba un valium "para estar en condiciones”: un “dopaje para quitar de encima la ansiedad”.