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Jacobo Christensen, todo un virtuoso del violín con sólo dieciséis años

No tenía ni tres años cuando levantó su primer violín. Una pieza de cartón diseñada por su padre. Se llama Jacobo Christensen. El escenario es parte de la vida de este pequeño artista, hoy adolescente y un alumno más del instituto Ramón Llull. "A veces estoy en clase y se me van los dedos". No suelta este tesoro de 1920. Le llegó de Cremona. "Estudio tres horas cuando voy al instituto y cinco los fines de semana. El día tiene 24 horas y puedo salir. Eso sí, me tengo que cronometrar". Se perfecciona con Yuri Volgin, violinista del Reina Sofía. Aún así, insiste, no es un niño prodigio. "Lo importante es disfrutar de lo que haces y cuantos más años y experiencia tengas, mejor lo harás". Lo que más le satisface es haber transmitido a sus amigos su pasión por el violín.