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El Toro de Arjona vuelve a su ciudad casi cien años después de ser descubierto

Casi cien años después de ser descubierto, el Toro de Arjona, una escultura íbera datada entre los siglos VI y IV antes de Cristo ha regresado a la localidad jiennense que le da nombre procedente del Museo Arqueológico de Granada para formar parte de una exposición temporal.
El alcalde de Arjona, Juan Latorre, ha destacado que esta pieza es la segunda vez que sale del museo granadino que la alberga. La única vez que salió antes que esta fue para formar parte de una muestra sobre Picasso y la tauromaquia en el Museo Picasso, de Málaga.
El Toro de Arjona fue hallado de forma casual en una finca privada en la década de los años veinte del siglo pasado. Fue restaurado por Manuel Sánchez y depositado en el Museo Arqueológico de Granada. La representación de los toros son las más numerosas en el ambiente ibérico después de los leones y suelen aparecer en las antiguas y principales vías de comunicación. Su figura ha sido ligada al mundo religioso y en relación con la divinidad.
La cultura íbera se desarrolla en Arjona desde el siglo VI antes de Cristo hasta la dominación romana, continuando hasta el siglo I de nuestra era aproximadamente.