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"Schiele inventó, de un día para otro, el primer Expresionismo austriaco"

Egon Schielecuatro.com

Bilbao acoge, en el museo Guggenheim, una espléndida aproximación al universo creativo de Egon Schiele. Una oportunidad única de descubrir a uno de los artistas más significativos del siglo XX a través de un centenar de dibujos, gouaches, acuarelas y fotografías, procedentes de la Albertina de Viena, una institución que cuenta con una de las mayores colecciones históricas de obra gráfica del mundo. Entrevistamos a Klaus Albrecht Schröder, comisario de la muestra Egon Schiele en el Museo Guggenheim Bilbao y Director del Albertina Museum de Viena.

Pregunta: El Museo Guggenheim Bilbao inaugura una extraordinaria exposición dedicada a uno de los artistas más relevantes del siglo XX, Egon Schiele. ¿Cómo describiría la exposición?
Respuesta: Las obras se exponen principalmente por orden cronológico. Por otro lado, la exposición se centra en la cuestión de la identidad. Egon Schiele es uno de los artistas principales de comienzos del Expresionismo alemán y austriaco. Nació en 1890 en Tulln y murió por la “gripe española” en 1918, tras la caída de la monarquía y el fin de la Primera Guerra Mundial. Y, lo que hizo en menos de diez años, entre 1909 y 1918, fue nada menos que abordar todas las cuestiones de la música, la literatura, la filosofía y, especialmente, la psicología. Lo que Sigmund Freud escribió en La interpretación de los sueños y en los Estudios sobre la histeria es lo que Egon Schiele pintó.
P: ¿Qué criterios se han utilizado para instalar las obras?
R: La instalación de las obras sigue un orden cronológico. Por un lado, eso es muy importante en el caso de Schiele porque uno se da cuenta que, de un día para otro, inventó el primer Expresionismo austriaco en 1909. Hasta entonces, fue seguidor de los secesionistas austriacos. Admiraba a Gustav Klimt y el arte decorativo de comienzos de siglo.
En 1909, algo ocurrió repentinamente. Se dio cuenta de que, en el hombre, hay algo más que la belleza, que los elementos decorativos. Hay emociones, hay sentimientos, que eran desconocidos hasta entonces, que no había experimentado aún. Hábitos sexuales. Y se dio cuenta de todo eso. Dibujó a su hermana al desnudo. Era muy joven en aquella época. Tenía menos de 14 años. Estos desnudos son, probablemente, los que dan origen al primer Expresionismo austriaco. Comenzamos aquí y recorremos su obra hasta su muerte, hasta 1918, y mostramos muchos de sus autorretratos, en los que interpreta diferentes papeles, como el de monje, el loco, el prisionero… Porque él también experimenta eso. En abril de 1913, tuvo que enfrentarse a la realidad de ser acusado de secuestro y abuso de un menor. Se demostró que la acusación era infundada pero experimentó lo que supone ser víctima de la sociedad y tener una visión completamente nueva del mundo. Y todos estos elementos se ven reflejados en diferentes capítulos de esta exposición.
P: ¿Cómo era Viena a comienzos del siglo XX y cómo influyó ese ambiente en el joven Egon Schiele?
R: Se respiraba una gran tensión en la sociedad, en la historia, en la monarquía y el imperio austro-húngaros. Una tensión que no solo se vivía entre los pobres y los ricos sino también entre naciones, como los austriacos, los húngaros, los checos, los eslovacos, los croatas. Tensión entre los judíos y los católicos. Y todas estas tensiones dieron lugar a una nueva experiencia: las personas son desgarradas, tanto los individuos como la sociedad. Sigmund Freud nos enseñó que este desgarro personal origina problemas específicos y conflictos que la persona no puede resolver por sí sola. Egon Schiele fue el que encontró el símbolo de eso. Pero no fue el único. Gustav Mahler, Richard Strauss y su Salomé, Adolf Loos, Otto Wagner, Arthur Schnitzler y su literatura. Todos ellos se dieron cuenta de que tenemos que afrontar el hecho de que la era moderna, el periodo moderno, ya no es tan coherente y lógico como lo era el siglo XIX.
P: ¿Qué papel desempeña el cuerpo humano en el arte de Schiele? ¿Y el autorretrato?
R: Por lo que sabemos, Egon Schiele era un hombre muy amable, muy educado, muy suave, divertido. En sus autorretratos, es un hombre algo diferente. Interpreta diferentes papeles. Parece un loco, un prisionero, un santo o un monje, y un ladrón y un asesino. Está actuando y realmente está interpretando estos papeles. En este caso, también está reflejando las tensiones de la sociedad, el hecho de no tener una personalidad tan coherente como la gente pensaba, o la personalidad que debiera tener el hombre. Era una especie de ideal, el ideal antiguo del siglo XIX. En el siglo XX, este ideal desapareció.
El cuerpo humano es muy importante para él. Su interpretación del cuerpo humano y del lenguaje corporal cobró importancia en los años cincuenta y sesenta del siglo pasado, en performances y en el Accionismo. Lo novedoso y revolucionario en su manera de observar el cuerpo humano era que lo veía por primera vez como la superficie del interior, del alma humana. Por tanto, el lenguaje corporal refleja de algún modo cómo se sienten las personas. Hasta entonces, el lenguaje corporal era muy neutro, no describía al individuo. Observabas a una persona pero esta se mostraba muy tranquila, silenciosa. No se podían descifrar sus sentimientos. En el caso de Schiele, sí lo puedes hacer. Es, en cierta manera, como un show televisivo. Observas el cuerpo y ves lo que hay en su interior, qué está ocurriendo en su interior. Y lo que ocurre en su interior no siempre es bello, es desagradable. A veces, se aprecia un interior muy depresivo.
P: Hablemos sobre las influencias de Schiele: Se alejó del academicismo y se pasó al secesionismo y, más tarde, al expresionismo. ¿Puede explicarnos esta evolución?
R: Cuando Egon ingresó en la Academia, le enseñaron a dibujar, principalmente como pintor o artista naturalista. Posteriormente, recibió la influencia del secesionismo austriaco, Gustav Klimt y su círculo. Pero esto no duró mucho tiempo porque, en 1909, vio inmediatamente en el Internationale Kunstschau - una exposición muy importante -, a Edvard Munch, por un lado, y a Van Gogh, por otro. Y ambas influencias se combinaron con el arte asiático, concretamente con los grabados asiáticos en madera, y dieron lugar a un arte totalmente nuevo: el primer Expresionismo austriaco. El color era independiente de la naturaleza. Utilizaba el verde y el violeta, el lila o el rojo para la piel, que parece la de un hombre o una mujer enfermos, y su nuevo enfoque era muy plano, radicalmente plano, como el del arte americano de la década de 1940 y 1950. Todo esto está presente en el primer Expresionismo y en la obra de Egon Schiele y se debe principalmente a la combinación de secesionismo y la estilización del círculo de Gustav Klimt, los grabados en madera asiáticos y el simbolismo noruego de Edvard Munch.
P: ¿Qué lugar ocupa Egon Schiele en la historia del arte?
R: Fue prácticamente olvidado en los años veinte y treinta del siglo pasado. Durante el régimen nazi, se le consideró un artista degenerado pero esa percepción cambió inmediatamente después de la experiencia de la Segunda Guerra Mundial. En la década de 1950, cuando el Accionismo y las performances, el arte del lenguaje corporal y los gestos adquirieron mucha relevancia para los artistas, fue redescubierto como una figura principal, como un pilar fundamental del arte contemporáneo. Y se le sigue considerando como tal. Es la piedra angular del arte del lenguaje corporal.
P: ¿Qué opina de la instalación de la exposición en los espacios del Museo Guggenheim Bilbao?
R: Resulta extraño. Egon Schiele es muy importante para la Albertina. La Albertina es muy conocida por las obras que expone de Durero, Miguel Ángel, Rafael, Rubens, Rembrandt y Egon Schiele. La colección abarca desde el siglo XV a comienzos del siglo XX. En el Guggenheim, hay un contexto totalmente diferente, desde comienzos del siglo XX al arte contemporáneo y Egon Schiele parece mucho más contemporáneo de lo que parece en Viena. Cuando uno visita el museo de Viena y observa la obra de Egon Schiele siempre lo ve como alguien del pasado, que lleva muerto cien años. En el Museo Guggenheim Bilbao, con la instalación de Richard Serra, parece mucho más un artista de nuestro tiempo, que es relevante porque nunca ha muerto. Sigue vivo.