Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Periodistas españoles en Turquía afirman que, pese a la inestabilidad, el Gobierno turco les mantiene al margen

Periodistas españoles que trabajan en Turquía para diversos medios de comunicación han asegurado que, pese a que la situación es "inestable", la prensa extranjera "está al margen" del Gobierno turco.
El próximo 15 de septiembre se cumplirán dos meses del fallido intento golpe de Estado en Turquía y desde entonces el Gobierno de Recep Tayyip Erdogan ha cerrado más de 100 medios, según Reporteros Sin Fronteras (RSF), y se han detenido a más de 100 periodistas, según la plataforma P24.
"Evidentemente las cosas por aquí están muy inestables y el Gobierno está yendo a por periodistas, pero son todos turcos. La prensa extranjera estamos al margen, y eso que somos todos muy críticos con el Gobierno", declara a Europa Press Javier Pérez de la Cruz, freelance y colaborador del diario 'Publico'.
En este extremo coincide también la periodista freelance Lara Villalón. "La purga está afectando más a medios locales. La persecución a la prensa local es anterior al golpe. Por ejemplo el periódico Zaman, sufrió un brusco cambio de línea editorial el pasado mayo. Incluso se eliminaron la mayoría de archivos", comenta.
No obstante, sí se ha producido la expulsión de una española, Beatriz Yubero, que se convirtió en la primera europea expulsada de Turquía acusada de terrorismo, según asegura, y que finalmente quedo sin cargos. Yubero, que colabora con 'La Razón', defiende que las acusaciones que la relacionan con el terrorismo son "falsas" y todavía está a la espera de volver a Turquía. "Estoy desbordada", declara.
PRESIÓN EXTERNA AL GOBIERNO
Por otro lado, Villalón explica que en ocasiones reciben más presión de la población. "He recibido más presión de los ciudadanos que de instituciones gubernamentales, especialmente de conocidos y amigos que, tras el golpe, apoyan más al gobierno y ven a los periodistas como una amenaza", explica. En este sentido, comenta que uno de sus conocidos llegó a acusarla de "mentir y querer provocar guerras sectarias por cubrir ataques a comunidades sirias y alevíes".
En esta línea, un periodista que prefiere no dar su nombre opina que algunos discursos lanzados contra los periodistas extranjeros especialmente en los medios favorables a Erdogan son "más peligrosos" que la presión del propio Gobierno que, por el momento, en el caso de la prensa extranjera, se inscribe dentro de "ciertos márgenes legales". "En estos medios se ha llegado a señalar a periodistas extranjeros con su nombre y fotografía y se les ha acusado de organizar revueltas, de ser espías a sueldo de embajadas extranjeras o de apoyar el golpe", continúa.
De igual manera, explica, en relación al tema de las expulsiones de periodistas, que en muchas ocasiones "se han agarrado al hecho de que no se habían acreditado para entrar al país o que en ocasiones anteriores habían entrado y salido ilegalmente de Siria". "En el caso de un corresponsal de 'Spiegel', lo que hicieron fue no renovarle la tarjeta de prensa para obligarle a tener que irse", apunta.
Al margen de las presiones, los periodistas sí manifiestan encontrar más dificultades a la hora de realizar su trabajo porque la gente se resiste a dar información. "Sí noto que cuando hago entrevistas a la gente le cuesta más hablar, sobre todo cuando pides opinión. He conocido varias personas que se han negado a hablar diciendo que tenían miedo por si podían usar sus declaraciones como excusa para acusarlos de gülenistas y golpistas", prosigue Villalón.
NO CONFUNDIR PERIODISMO CON ACTIVISMO
Por otro lado, el periodista español, excorresponsal de guerra y profesor de la Universidad Complutense de Madrid, Pablo Sapag, precisa que "un periodista siempre debe respetar la legislación del país en el que trabaja". "Hay quien confunde el periodismo con la labor de activista y eso les lleva a tomar decisiones equivocadas. Los problemas de los turcos los deben resolver los propios turcos", explica.
De igual manera defiende, en declaraciones a Europa Press, que los periodistas deben dedicarse a la información "lo cual exige cumplir con las exigencias legales del país en el que se trabaja, trabajar con una pluralidad de fuentes y primar la información sobre opiniones personales". En este sentido, manifiesta que si el clima no es el adecuado para trabajar, el periodista debe marcharse. "No hay que convertirse en activista pero tampoco en mártir. El periodista se debe a la información y a nada más", agrega.
Respecto a la situación de Turquía, que ocupa el puesto número 151 de 180 países en la Clasificación Mundial 2016 de Libertad de Prensa que publica Reporteros sin Fronteras, declara que la situación "es límite". "El régimen de ese país ha actuado de manera muy irresponsable en su vecindario contribuyendo de manera muy destacada a desestabilizar Siria. Al no haber conseguido sus objetivos en ese ámbito, las tácticas empleadas se le han vuelto en su contra. Turquía hizo la vista gorda ante el paso de miles de yihadistas de todo el mundo que iban a Siria", opina.