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Montse Pla, hija de Beatriz Carvajal: "En Compañeros ni por mi apellido me reconocían"

Se ha criado entre los bastidores y camerinos de teatros de toda España y desde muy pequeña desarrolló una enorme vena artística a la que ha podido dar rienda suelta sin la presión de ser hija de quien es: Beatriz Carvajal.
Montse Pla, que ha encarnado a Camino en la serie diaria Seis Hermanas (La 1), confiesa haberse hecho un lugar en la profesión utilizando en los castings el apellido Pla para ganarse el puesto por ella misma. Desde hace un año comparte obra con su progenitora, Diablillos rojos, un sueño hecho realidad con el que lleva de gira desde el pasado mes de marzo. Casada con el actor Víctor Clavijo, Montse revela la enorme admiración que siente por su pareja, una fascinación que comparte también la matriarca.
Se considera un torbellino, una mujer inquieta con ganas de seguir aprendiendo e indagando en una carrera de fondo llamada interpretación. La cocina, el yoga acrobático, el piano y la fotografía son sus vías de escape para desconectar, y reconoce que no siempre le fueron bien las cosas, aunque no por ello se le cayeron los anillos.
CHANCE: ¿Qué ha supuesto tu personaje de Camino en Seis hermanas?
Montse Pla: Camino ha supuesto volver al género de época. En Amar en tiempos revueltos eran casi los 60, y aquí 1914. ¡Ya ves tú qué puede ser un negro en aquellos años! Siempre es un gustazo interpretar a un personaje negro en época, ahí sí que es una novedad. Hoy en día hacer un personaje negro es un poco absurdo porque está a la orden del día. En 1914 era un animal exótico, tal y como dicen en la propia serie.
CH: ¿Qué ha sido más complicado en esta profesión: ser la hija de Beatriz Carvajal o superar las barreras raciales?
M.P: La verdad es que no ha sido una barrera. Mi madre es Beatriz Carvajal y yo tengo el Pla, que es el apellido real. Sabes lo que pasa, que casi no me relacionan con ella, al haberme puesto ese apellido me he podido presentar a los casting sin que nadie me relacionase con ella. Otra cosa es que ahora, por la función de teatro, tenga que ser irremediable. He tratado de no mezclarlo, para saber si podía trabajar por mí misma, no por ser hija de Beatriz Carvajal. Poquito a poco he ido haciendo mis series, cine, teatro...
CH: Al primer casting te presentaste sin decir que eras hija de Beatriz Carvajal...
M.P: Fue en el casting de Compañeros, me presenté como Montse Pla y ni el director de casting me reconoció. Horas más tarde, íbamos pasando, y cuando me volvió a tocar me preguntó por qué no le había dicho quién era y le contesté que me presentaba como uno más. No quería ningún trato de favor. Me gusta hacer castings y me resulta extraño cuando no lo hago porque pienso que puedo no estar a la altura por no someterme a examen previo.
CH: Has crecido en un ambiente teatral. ¿Si no hubieras sido actriz, qué hubieras sido?
M.P: Pues me encanta el mundo animal, así que probablemente me hubiese dedicado a algo relacionado con los animales. Pero la verdad es que tenía muy desarrollada la vena artística y era inevitable que fuese actriz.
CH: Tienes 37 años y llevas tiempo en esto. ¿Estás contenta con tu trayectoria?
M.P: La verdad es que sí, estoy bastante satisfecha. Sobre todo por el esfuerzo que conlleva esta profesión, es una carrera de fondo, hay que continuar formándose y no perder la ilusión ni desanimarse. Aquí pasamos por muchas épocas, momentos en los que tienes mucho trabajo y otros, en las que nada. He estado trabajando en una tienda cuatro años y no se me han caído los anillos, he estado esperando pacientemente. Hay que tener siempre una vía de escape porque no puedes estar quieto esperando.
CH: Te acompaña la imagen. Puedes presumir de cuerpazo, de belleza, de un pelazo...
M.P: Mucha gente envidia mi pelo, pero ojito, esto hay que cuidarlo. El rizo se deforma y se encrespa muchísimo, por lo que hay que cuidarlo muchísimo más que el liso. Cuando pasas tres o cuatro días tienes que pasar todo el proceso.
CH: ¿Te ha llamado la atención la moda?
M.P: No me han llamado nunca, es algo que me plantee, pero claro no mido 1,70, supongo que no les atrae. Sí he hecho modelo de manos. Me gusta mucho lo de posar, pero no me han propuesto nada. Ssi lo quieren proponer, encantada.
CH: Te cuidas mucho, practicas yoga acrobático. ¿Por qué?
M.P: Trasteando un día por YouTube, buscando recetas de cocina, en la barra lateral aparecían vídeos y, de pronto, se desplegó uno de yoga, empecé a mirarlo y vi que la chica hacía auténticas virguerías circenses. A mí siempre me ha gustado la gimnasia deportiva, automáticamente empecé a ver tutoriales de cómo se hacía y empecé a practicarlo. Es un deporte que fortalece muchísimo. Combinado con CrossFit, la verdad es que te deja como una piedra. Tampoco puedo hacer mucho ejercicio porque por mi constitución en seguida desarrollo músculo y tampoco quiero que se me pongan los brazos y las piernas de Conan. Tengo esa suerte genética.
CH: ¿Cómo te defines a ti misma?
M.P: Soy inquieta, siempre estoy buscando algo que hacer, soy muy curiosa, impaciente, soy un torbellino. De pequeña era un no parar, volvía a mi madre loca. La interpretación me ha venido muy bien porque el hecho de ser otras personas casa mucho con mi personalidad, soy muy payasa. Para un actor es muy importante ser activo, estar dispuesto a jugar, y así me defino. Creo que vuelvo un poco locos a los que tengo a mi alrededor.
CH: ¿Cómo desconectas?
M.P: Me calma la cocina muchísimo. Hace un rato estaba haciendo una salsa bolognesa y ni escucho música, me relaja. El yoga acrobático también te ayuda con los estiramientos y la meditación. No puedo hacer mucha porque todavía me supera y estoy aprendiendo a controlar esa energía.
CH: ¿Cuáles son tus otros hobbies?
M.P: A mi chico y a mí nos gusta mucho la fotografía, lo compartimos. Lo estudié, pero salgo menos que él a tomar fotografías porque requiere mucho tiempo. El piano también, Víctor lo toca y yo lo aporreo. Me gusta cantar, la cocina, los animales, leer un buen libro.
CH: ¿Cuánto tiempo llevas con Víctor Clavijo?
M.P: Llevamos cuatro de casados y espera, soy un poco desastre para las fechas... Eso de que las mujeres nos quejamos porque nuestras parejas se olvidan de los días importantes, en este caso soy yo. Llevamos cuatro de casados y dentro de nada tres de casados en Las Vegas. Hicimos un viaje de un mes por Estados Unidos y me dijo: 'vamos a estar unos días en Los Ángeles'.
Inmediatamente miré el mapa para saber la distancia con Las Vegas. Le convencí. Me casé vestida de apicultor y Víctor de abeja (risas). Es que una Marilyn negra no pegaba.