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La Menorca arqueológica quiere ser Patrimonio de la Humanidad

El sol se pone sobre las piedras de Menorca. Monolitos milenarios que la isla custodia como su gran tesoro que ahora es el momento de desvelar. "No se entiende Menorca sin sus calas, sin playas vírgenes, sin sus pueblos, pero tampoco sin sus talaiots y sus taulas", nos cuenta Simón Gornés, arqueólogo del Consell de Menorca. Un legado para muchos todavía desconocido pero que tiene firmes posibilidades de conseguir que en 2016 la UNESCO lo declare Patrimonio Mundial. Viene gente de todo el mundo a verlo y todo el mundo lo alaba. Emociona y sobrecoge imaginar cómo hace 4000 años los primeros pobladores de Menorca levantaron con sus propias manos construcciones como éstas: las torres de vigilancia, propiamente llamadas talaiots. Las cifras hablan por si solas. 5 metros de altura y casi 28 toneladas de peso. Son dos piedras descomunales que se sujetan sólo por la gravedad. Son las famosas taulas, únicas de Menorca. Con los deberes hechos y con buenas vibraciones, la isla pronto espera ser oficialmente la cuna de la civilización milenaria.