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Cómo resolver un crimen que se cometió hace 430.000 años

Con sumo cuidado los científicos recogen las pruebas del crimen. La víctima fue asesinada hace 430.000 años y los arqueólogos unen con sumo cuidado los 52 fragmentos óseos que terminan formando un cráneo donde se puede apreciar perfectamente dónde recibió su dueño el golpe mortal. El asesino agujereó su cráneo con un objeto punzante, dos golpes contundentes que llegaron al cerebro. No le mataron para comérselo, lo que demuestra que el ser humano mataba por matar desde sus inicios, desde su época Neanderthal. Tras matarlo lo arrojaron a la Sima de los Huesos de Atapuerca, donde hay al menos 27 humanos más, la prueba de sus prácticas funerarias.