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La crisis y el Tea Party diluyen la magia de Obama

Los estadounidenses vuelven a cambiar la política del país. El Partido Republicano ha arrebatado este miércoles a los demócratas el control sobre la Cámara de Representantes del Congreso de los EEUU por un margen que supera la histórica victoria legislativa que consiguió el partido en 1994, y ha recortado significativamente la ventaja demócrata en el Senado.
En estas elecciones legislativas, el presidente Barack Obama ha experimentado el mayor varapalo desde su llegada a la Casa Blanca hace dos años al perder el apoyo del electorado, ahora apático, que una vez le aupó a la Casa Blanca.
La explosión del movimiento ultraconservador Tea Party ha fortalecido la oposición contra el presidente Barack Obama. Dos de los grandes vencedores de la noche, el senador por Kentucky, Rand Paul, y el senador por Florida, Marco Rubio, son grandes defensores de esta corriente, y han prometido trasladar su ideario antigubernamental hasta los pasillos de Washington.
Los analistas pronostican, no obstante, que el movimiento se irá diluyendo progresivamente en favor de la aparición de grupos de presión con mayor poder económico, y más integrados en el organigrama de Washington.
Récord republicano en gasto y en Internet
Para el 'Grand Old Party', esta noche electoral, que ha batido récords en gasto de campaña y en seguimiento por Internet, es el pistoletazo de salida a la carrera por la Presidencia de 2012.
Para ese momento, habrán intentado anular en la medida de sus posibilidades las reformas sanitaria y financiera iniciadas por Obama y el Congreso demócrata precedente. El propio presidente, antes de saber los primeros resultados, ya avanzaba que "los republicanos serán capaces de dictar los términos de las conversaciones".
Horas después y con la victoria en el bolsillo, el futuro líder de la mayoría republicana en la Cámara de Representantes, Eric Cantor, hacía válido ese pronóstico, al comprometerse a "trabajar inmediatamente" para recortar el déficit público y el gasto federal "hasta los niveles de 2008". Además, indicó su intención de rebatir el plan de reforma sanitaria.
Nuevo presidente en el Congreso
Su compañero de filas y hasta hoy líder de la minoría republicana, John Boehner, asumirá la Presidencia de la Cámara en sustitución de Nancy Pelosi, cuyo destino político todavía está en el aire.
"Obama ha recibido un mensaje: cambia el rumbo", proclamó Boehner, quien se comprometió a impulsar políticas para recortar el gasto público y reducir las competencias del Gobierno. Poco después recibiría la llamada de felicitación del presidente y para manifestarle su intención de trabajar juntos
Una victoria histórica para los republicanos
A falta de conocerse todavía el reparto concreto de escaños obtenidos en la Cámara, los republicanos han conseguido, por el momento, 237 escaños, por los 182 obtenido por el partido de Obama.
En lo que se refiere al Senado, los republicanos se han quedado a cuatro escaños de la mayoría, pero han conseguido arrebatar seis asientos a los demócratas con las victorias de John Hoeven en Dakota del Norte, Dan Coats en Indiana, John Boozman en Arkansas, Pat Toomey en Pensilvania y Ron Johnson en Wisconsin.
En este sentido, ha sido crucial el triunfo del candidato demócrata Joe Manchin en Virginia Occidental para rellenar el asiento vacante dejado por el fallecido Robert Byrd, el senador más longevo de la historia del país, y cortar la euforia triunfalista republicana. La noche, no obstante, dejaba un último golpe simbólico: el republicano Mark Kirk se hacía con el antiguo escaño del presidente Obama en Illinois, y que cedió cuando asumió el cargo en la Casa Blanca.
California, feudo demócrata
Las victorias demócratas en esta noche electoral son escaso consuelo. Vuelve a demostrarse su dominio en Nueva York, con sendas victorias al Senado de Chuck Schumer y Kirsten Gillibrand, así como con el triunfo de Andrew Cuomo a la Gobernación del estado, así como el triunfo del nuevo gobernador demócrata de California, Jerry Brown.
También hay que destacar la derrota en Delaware de la candidata republicana al Senado, y presunta aprendiz de brujería en sus tiempos de instituto tal y como confesó, Christine O'Donnell, y el triunfo obtenido por el líder de la mayoría demócrata del Senado, Harry Reid, que revalida su escaño por Nevada.
Los ciudadanos, descontentos
Estas elecciones han demostrado el ciclo melancólico que atraviesan los estadounidenses tras la esperanzadora llegada al poder del primer presidente de raza negra en la historia del país. Así, un 53 por ciento de los demócratas y de los republicanos están descontentos con la labor desempeñada por sus respectivos partidos.
Por contra, un 43 por ciento de los votantes demócratas sí que mantiene una buena opinión de su partido. El porcentaje de republicanos satisfechos es más bajo, un 41 por ciento, de acuerdo con los datos que maneja la cadena CNN.
Los votantes de ambos partidos también han criticado la labor de Washington en sus propios términos: los demócratas, que tradicionalmente abogan por un Gobierno expansivo, creen que no está trabajando lo suficiente. Por contra, para cuatro de cada cinco republicanos, partidarios de restringir en la medida de lo posible las competencias del Gobierno, la Administración y el Congreso se entrometen demasiado en sus vidas.
En estas elecciones, la economía ha sido la preocupación más importante para un 62 por ciento de los encuestados, muy por delante de la sanidad (19 por ciento), la inmigración ilegal (8 por ciento) y Afganistán (7 por ciento).