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El consumo precoz de cannabis predispone a la psicosis según los investigadores

El consumo de cannabis antes de los 18 años predispone al desarrollo de psicosis (delirios, alucinaciones y marcada desorganización de la conducta) y genera problemas cognitivos, ha explicado la investigadora del Hospital Santiago Apóstol de Vitoria, Ana González-Pinto en el segundo encuentro entre Investigadores en Salud Mental, Pacientes y Familiares, organizado por el Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental (CIBERSAM), la Fundación Española de Psiquiatría y Salud Mental (FEPSM), Mundo Bipolar y la Confederación Salud Mental España.
En el encuentro se han abordado también diversos temas como la falta de inversión en investigación, menor en España que en el resto de países avanzados, la interacción de los genes y el ambiente de las enfermedades mentales.
"El Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental ha obtenido resultados de relevancia internacional en relación a la interferencia del cannabis con la memoria, la psicosis de inicio temprano, la persistencia de las alteraciones a corto plazo al abandonar el cannabis y la mejora a largo plazo al dejar esta sustancia", ha dicho también González-Pinto.
El principal riesgo del cannabis es que interfiere con el desarrollo normal del sistema nervioso central por su unión a unos receptores internos denominados cannabinoides.
"El uso del cannabis se ha mantenido hasta nuestros días, e incluso se ha popularizado su utilización, especialmente en personas jóvenes que todavía tienen su cerebro en maduración. Las llamadas drogas blandas tienen importantes efectos adversos que la sociedad debería conocer", ha explicado la experta.
Por su parte, el investigador del Hospital Universitario de Bellvitge (Barcelona), José Manuel Menchón, ha explicado que se están introduciendo tests farmacogenéticos en el campo de los trastornos mentales para mejorar la utilización de los psicofármacos. Estos tests son cada vez más utilizados en medicina y ayudan a saber las probabilidades de que un determinado medicamento pueda ser más eficaz o que tenga más probabilidad de presentar efectos secundarios en cada persona en función de sus variaciones genéticas.
La utilidad de este tipo de tests se ha realizado en un estudio en el que han participado 18 centros de España y 316 pacientes diagnosticados de depresión en los que se ha comparado la eficacia en la elección de tratamiento antidepresivo.
"Las diferencias más significativas a favor del test se observan en aquellos pacientes en que habían fracasado previamente de uno a tres tratamientos previos a su utilización", ha destacado Menchón.
PROYECTO ROAMER
En el evento se ha hablado también del proyecto Roamer, que ha diseñado una hoja de ruta para la investigación en salud mental en Europa hasta el año 2020, y que quiere prevenir los trastornos mentales, dar atención a las personas jóvenes y buscar mecanismos causales de los trastornos. El proyecto ha sido financiado por la Unión Europea y coordinado por el CIBERSAM.
"Para el desarrollo de estas líneas de investigación, es fundamental contar con los usuarios y sus familias. Es necesario identificar variables de resultado que sean pragmáticas y que supongan realmente mejoras en la calidad de vida de las personas afectadas y su entorno", ha resaltado también el director de CIBERSAM, Celso Arango.
El evento ha estado patrocinado por Lundbeck y se ha celebrado en la Escuela Nacional de Sanidad del Instituto Carlos III de Madrid, en el que han participado también el director general de Coordinación de la Atención al Ciudadano y Humanización de la Asistencia Sanitaria de la Comunidad de Madrid y la directora de la Escuela Nacional de Sanidad, Pilar Aparicio.