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La alarma vuelve a dispararse en Fukushima

Una nube de humo negro en el reactor 3 de la central nuclear de Fukushima, seriamente dañada tras el terremoto y posterior tsunami del pasado 11 de marzo, ha obligado este miércoles a evacuar a los trabajadores que trabajan en restablecimiento del suministro eléctrico y los sistemas de refrigeración de la planta, según ha informado la agencia de noticias Kiodo.
El portavoz del Gobierno japonés, Yukio Edano, ha emplazado a los residentes en las zonas próximas a la planta nuclear a permanecer en sus hogares y a evitar exponerse al aire como medida de precaución. El Ejecutivo mantiene la orden de evacuación para las personas que residen en el entorno de 20 kilómetros alrededor de la planta y la recomendación que permanezcan en sus viviendas quienes están situados a 30 kilómetros de la central.
La compañía operadora de la planta, Tokyo Electric Power Co (TEPCO), ha informado de que la nube de humo negro en el reactor 3 ha sido detectada a las 4.20 horas y ha provocado la evacuación de los trabajadores que operaban en los cuatro reactores que presentan problemas pero ha asegurado que el humo ha empezado a disminuir una hora después.
La nube de humo negro no ha hecho variar el nivel de radiación, por lo que no habría liberado materiales radioactivos, según la Agencia de Seguridad Nuclear japonesa. El pasado lunes, el reactor tres también registró una nube de humo.
El organismo de seguridad nuclear nipón ha informado de que la temperatura de los recipientes de contención de los reactores uno y tres ha superado este miércoles el nivel máximo establecido por los fabricantes de la planta. Este aumento de temperatura ha sido detectado por la reactivación de los instrumentos de medición de datos gracias al restablecimiento de la electricidad el martes.
El agua de Tokio, contaminada
Los análisis realizados han detectado una concentración de yodo de 210 bequerelios por litro en muestras de agua del grifo, cuando el límite fijado por las autoridades japonesas es de 100 bequerelios por litro para bebés. En el caso de los adultos, el límite es de 300 bequerelios por litro, según el Ministerio japonés de Educación y Ciencia.
El pasado sábado, el Gobierno nipón reconoció que se habían detectado indicios de yodo radiactivo en el agua de Tokio y sus alrededores, aunque en niveles por debajo del límite legal.
Un funcionario del Gobierno metropolitano de la capital de Japón subrayó que las autoridades están aconsejando que no se proporcione agua a bebés y niños pequeños, debido a que la radiación detectada supera los límites establecidos para ellos, un dato difundido con anterioridad por la televisión pública NHK. La recomendación realizada por el Gobierno metropolitano afecta a 23 barrios del centro de la capital y a otros cinco distritos vecinos, Musashino, Machida, Tama, Mitaka e Inagi.
Nuevo balance de víctimas
Además, los temblores se siguen sucediendo en Japón. Un terremoto de magnitud 6 ha sacudido este miércoles el noreste de Japón, cerca de la central nuclear de Fukushima, sin que se hayan producido daños personales, según informa la Agencia Meteorológica nipona.
Esta es una réplica más de las muchas que se han producido desde el pasado 11 de marzo, cuando un seísmo de nueve grados azotó la costa noreste. Hasta el momento, el balance de víctimas habla de 9.452 muertos y 14.000 desaparecidos.