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Estados Unidos se aprovechó de la mala relación entre Moratinos y Jiménez

El Congreso rechaza el ataque de Pérez Reverte a MoratinosCuatro/CNN+
'El País' revela hoy unas notas confidenciales de la Embajada de Estados Unidos en Madrid que atestiguan una "rivalidad" entre Miguel Ángel Moratinos y Trinidad Jiménez, que comenzó a manifestarse tras la inserción de esta en el aparato diplomático como secretaria de Estado para Iberoamérica, en septiembre de 2006. Los documentos revelan como Moratinos esperaba que la colaboradora que le habían colocado no tuviera un "impacto negativo" en asuntos clave, como las relaciones con Estados Unidos, Cuba y Bolivia, según le dijo al embajador estadounidense, Eduardo Aguirre.
Poco después, Aguirre escribió que la secretaria de Estado "evidentemente está estableciendo su liderazgo sobre todos los temas de América Latina, contrariamente a lo que el ministro de Exteriores podía haber esperado". El 23 de febrero de 2007 remachó: Jiménez, persona de la confianza de Felipe González y de Zapatero, se ha hecho cargo "claramente" de Latinoamérica.
En aquellos momentos, Eduardo Aguirre tenía un interés prioritario: evitar el deshielo de las relaciones entre España y Cuba. Él y sus subordinados lo intentaron en cuanto tuvieron los primeros indicios de que Moratinos preparaba un viaje a la isla, el primero de un jefe de la diplomacia española en nueve años. Era febrero de 2007. Jiménez reconoció al número dos de la embajada, Hugo Llorens, que el viaje estaba en consideración, aunque sin fecha.
El norteamericano argumentó que la visita de Moratinos iba a ser inútil; que podía interpretarse en Washington como la rotura de la sintonía con España respecto a Cuba; y urgió a Trinidad Jiménez a "consultarlo estrechamente" con la Embajada. El mismo diplomático reiteró a Rafael Dezcallar, director general de Política Exterior, el "mensaje equivocado" que podría enviar la aparición del ministro español de Exteriores en Cuba.