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Rubens llega a El Prado

El Museo del Prado inaugura el viernes una exposición dedicada a Rubens (1577-1640). Se exhibirán casi un centenar de obras del prolífico pintor flamenco. La colección que alberga el Museo del Prado es la más importante del artista que se conserva reunida en una única institución. Con esta muestra, el Prado cerrará su programación expositiva de 2010.
Entre las obras maestras que atesora el Museo, figuran 'Lucha de San Jorge y el dragón' (h. 1607), 'San Pablo' (h. 1611), 'El jardín del Amor' (h. 1633) o 'Las tres Gracias' (h. 1635),entre otras.
Además, con motivo de esta exposición, el Museo del Prado presentará un documental dedicado al pintor que se ha venido realizando durante los últimos años, en co-producción con el Centro de Estudios Europa Hispánica y con Angular Producciones, bajo la dirección de Miguel Ángel Trujillo
A través de un singular montaje expositivo, la muestra permitirá llamar especialmente la atención sobre la desbordante y singularísima expresión creadora del que fue pintor favorito de Felipe IV hasta su muerte y uno de los grandes genios de la pintura de todos los tiempos.
Sus poderosas formas
Pedro Pablo Rubens (1577-1640) fue el artista más admirado de su época en Europa. Su arte emana de una creatividad portentosa, y se caracteriza por su retórica expresiva y sus poderosas formas. Su objetivo es transmitir una visión exaltada de la vida, que nos ayuda a acercarnos a un ideal de excelencia humano.
Rubens también trabajó como diplomático al servicio de la Monarquía Española y fue un importante y activo conocedor de la cultura clásica, lo cual nos da una medida de la grandeza del personaje. Por ser natural de los Países Bajos meridionales (la actual Bélgica), Rubens tuvo una fuerte vinculación con la familia real española, que gobernaba la región.
La infanta Isabel Clara Eugenia, hija de Felipe II, le utilizó como consejero y apoyó su carrera artística. La posterior predilección de de Felipe IV por el artista, al que le encargó decenas de cuadros para decorar sus palacios madrileños, es la razón principal por la que el Museo del Prado conserva la mayor colección de sus obras que existe.