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La polaca 'Playground' desata la polémica y causa indignación ante la violencia de las imágenes

La película polaca 'Playground', que compite por la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián, ha desatado la polémica y ha causado indignación entre quienes han asistido a la proyección del filme este martes 20 de septiembre, especialmente en los últimos diez minutos, en los que ha habido un abandono masivo de la sala del Kursaal en la que se ha proyectado.
"Brutal", "escalofriante" y "gratuita" son algunos de los adjetivos que han aparecido en las redes sociales tras la exhibición de este filme, que narra el final inesperado de la cita de una niña de 12 años con su compañero de clase, en la que pretende declararle su amor.
Según ha señalado el director y coguionista, Bartosz M Kowalski, durante la rueda de prensa que ha ofrecido tras el pase de la película, el objetivo ha sido generar debate acerca de la violencia "aterradora" que en ocasiones ocurre entre niños y cómo dar una explicación. Sin embargo, algunas de las preguntas han ido dirigidas a otro debate: la pertinencia de mostrar tal nivel de realismo en la pantalla. Esto, a su juicio, más que "censura" es una "condena".
El cineasta, que debuta en el largometraje con este filme, ha indicado que, "guste o no", si uno vive en una "burbuja" no escucha noticias de este tipo y ha precisado que 'Playground' no es una generalización de la adolescencia, sino "un retrato a través de una patología social".
Su respuesta, al igual que algunas escenas de este filme, también ha provocado la huida del periodista que ha realizado la pregunta e incluso hay quien ha anulado las entrevistas programadas con el fin de no dar publicidad al filme.
Sin embargo, tanto el director como los productores han defendido el proyecto, que cuenta con financiación del Instituto Polaco de Cine y cuyo guión fue reconocido con uno de los premios más relevantes de la escritura cinematográfica del país, tal y como han defendido.
HISTORIA REAL DEVASTADORA
"Estas cosas suceden más de lo que pensamos", ha resaltado el cineasta, quien se basó en una historia real "devastadora" y que para preparar la película se reunió con policías y psicólogos, que le hablaron de otras historias que nunca llegan a la prensa y que tienen detalles que le cuesta reproducir.
En cuanto a la última secuencia de la película, responsable de la huida generalizada del publico que ha acudido a ver la película, el director ha señalado que quiso mantener distancia porque entrar en primeros planos "sería algo casi pornográfico y muy tópico".
Los actores protagonistas, sentados ante la prensa, han llegado al filme después de un complicado y largo proceso de casting, puesto que nadie estaba dispuesto a hacer un trabajo tan complicado. En la búsqueda de los candidatos idóneos, el que el equipo de la película estuvo acompañado de psicólogos para "evaluar a los niños desde el punto de vista emocional y ver su capacidad para actuar", según explica la productora, Mirella Zaradkiewicz.
El realismo de las imágenes es muy "drástico" y "creíble", con un estilo "casi documental", según cuenta el director de fotografía, con el fin de que el público entre en la historia y se lo crea "desde el primer encuadre hasta el último". "Especialmente el último", ha dicho.
"Lo primero que se quiere es una explicación racional, pero es archiconocido para los profesionales, psicólogos y doctores, que a menudo no puedes encontrar una explicación racional para las cosas que ocurren", ha resaltado el otro productor del filme, Feliks Pastusiak.