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La Opinión de Gabilondo: 24 de marzo

"Al recordar la catástrofe del Yak 42 regresan el dolor, las preguntas, la ansiedad de los familiares"
"Al recordar la catástrofe del Yak 42, que hoy está siendo examinada en la Audiencia Nacional, regresan el dolor, las preguntas, la ansiedad de los familiares... Y junto a todo ello, vuelve nuestro asombro por la actitud de Federico Trillo. Desde entonces, este hombre simboliza para nosotros cuanto de desconcertante, inexplicable y misterioso tiene la actividad política. A algunos seres humanos los eleva a la máxima cota de generosidad y de desprendimiento. A otros les pulveriza el cerebro y el corazón. En estos casos, la política destila un subproducto extraño, y fabrica una especie de escudo invisible, que los aísla incluso de sí mismos. Trillo, un hombre culto, ennoblecido por altos cargos públicos, un hombre de principios, un hombre de fe, al que se supone equipado con una jerarquía de valores bien ordenada, puede pasar por una catástrofe como la del Yak, con 62 muertos, siendo la máxima autoridad política, sin aceptar la mas mínima responsabilidad, ni siquiera simbólica. Le recordamos aquellos días, con los familiares desesperados en la danza macabra de las falsas identificaciones, escurriendo el bulto, preocupado solo por auto justificarse, y enfadándose con tirios y troyanos porque se le señalaba. Ya entonces nos pareció inexplicable que no dimitiera. Mejor dicho: nos pareció inexplicable que no le pidiera el cuerpo dimitir. No por culpable, que no lo era, sino como responsable último de una desgracia de esa magnitud, que como traca final nos traía el escándalo horroroso de no saber a quién se enterraba. Ahora, cuando le vemos a menudo ejerciendo de diputado, de diputado exigente y duro, pidiendo explicaciones a otros con firmeza implacable, volvemos a preguntarnos cuál es esa enfermedad que algunos contraen en la política. Ese trastorno bipolar, con doble personalidad, doble conciencia, doble sensibilidad. Y toda la inteligencia proyectada sobre un cuarto de la sesera, justo lo imprescindible para valorar lo que afecta a los propios intereses. ¿Sabe alguien si tiene cura?."