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Mirambell busca un óptimo cierre de año en la prueba de Lake Placid

El español Ander Mirambell intentará repetir este viernes un puesto entre los 20 mejores en la prueba de Lake Placid de la Copa del Mundo de Skeleton y la última del año antes del parón navideño, y lo hará con el buen recuerdo de su última visita a esta técnica pista.
El piloto catalán se impuso el pasado mes de marzo en las dos
citas de la Copa América y ahora, en una competición de más nivel, quiere estar en el 'Top 20' como ya hizo en Whistler, en el primer evento del calendario.
"Para lograrlo necesitamos ser competitivos en la salida, algo que vamos logrando cita a cita. Vengo de la mejor semana de entrenamientos de este 2016, y los buenos recuerdos de la doble victoria en la Copa América me ayudarán a tener ese punto de confianza en el pilotaje en carrera. El reto es cerrar 2016 con una sonrisa después de un año magnífico, el mejor vivido como piloto de skeleton", señaló Mirambell en declaraciones facilitadas por su departamento de prensa.
El barcelonés se enfrentará a varios factores añadidos como la meteorología, con una temperatura prevista de -20ºC, lo que condicionará a la salida, la elección de las cuchillas y el pilotaje, ya que la ausencia de 'grip' en algunas curvas puede ser una constante.
"Es una pista muy técnica y con una velocidad media alta, aunque con una punta que apenas llega a los 120 km/h (por contraste con los 140 km/h de Whistler). Esto no quiere decir que sea fácil o menos peligrosa; al contrario, un error penaliza mucho y existen dos puntos en los que el riesgo de sufrir un buen susto es alto", advierte Mirambell.
El español apunta que la zona de arriba de Lake Placid "se
compone de dos rectas y la famosa curva tres, en la que se golpea siempre el muro", para posteriormente abordar la zona Whiteface, "que te hace sentir en una lavadora y donde no tienes mucho tiempo de corregir para afrontar la 'Devil's Highway'".
"Esta recta finaliza con 'Shaydy', el viraje más impresionante de todo el circuito, y en el que es importante coger altura para crear velocidad antes de afrontar el laberinto más peligroso del mundo, que se traza entre 115 y 118 km/h. Superada la transición de las curvas 12 y 13, donde los trineos vuelan en el aire al no existir peralte suficiente, viene la 14, no especialmente complicada, pero en donde una
mala salida condiciona el último parcial", sentencia Mirambell.